Legítimas y Sentidas Preocupaciones

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Preocupa el llamado a huelga convocada por  Colegio Médico Dominicano para el miércoles y el jueves próximos que afectará a todas las administradoras de riesgos de salud ARS y que dejará sin servicio de seguro a centenares de miles de usuarios en las áreas de consultas y cirugías electivas.

Se trata de la retoma de una lucha que lleva el gremio desde hace un buen tiempo, en reclamo de un aumento de los honorarios de los médicos por parte de esas prestadoras de servicio.

Ante ese evento, la población apreciaría la intervención inmediata de las autoridades en condición de arbitraje entre las partes, a los fines de dejar sin efecto una acción sumamente perjudicial para los pacientes y para los propios médicos y prestadoras.

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Otra cosa. Resulta altamente preocupante el incremento de la delincuencia y la inseguridad que se registra en el país, con una espiral en la que el crimen muestra diferentes modalidades en su proceder delictivo tan nocivas, hasta el punto de llevar al ministro de Interior y Policía a declarar que el gobierno no tiene recursos para enfrentar el flagelo.

Ojalá que las autoridades que iniciaron con tanto entusiasmo el Plan de Seguridad, sean capaces de sobreponerse a esta embestida del delito, incorporando cuanto antes los recursos necesarios para contrarrestar un fenómeno que no solo lleva intranquilidad y terror a la población, sino que pone en riesgo el clima de estabilidad y seguridad que hemos mantenido para el proceso de crecimiento y desarrollo de la nación.

Algo más. Nos inquieta sobremanera que Haití siga a la deriva, envuelto en una oleada de crímenes, quiebra de las instituciones tambaleantes, una galopante hambruna y fuera de la agenda de una comunidad internacional que le ha dado la espalda.

Ante ese cuadro desolador vecino, aspiramos  al redoblamiento de los esfuerzos para la preservación del territorio dominicano ante esta amenaza histórica que se hace creciente.

Y que sin perder el sentido de la solidaridad que nuestras condiciones permiten, estemos prestos a mostrar el mayor de los celos que nos evite sorpresas o eventualidades propias de la ría migratoria de pueblos azotados por la desolación, como la que lamentablemente afecta a la población haitiana.