La intención de subirse al carruaje de la historia, y dejar una contribución al colectivo social en el campo artístico, es un imperativo interno que un realizador debe meditar si no quiere ser engullido por las buenas intenciones, cayendo en los lugares comunes. 

En Da 5 Bloods – Hermanos de Armas-(2020), el director afroamericano se introduce en el campo minado  de la guerra de Vietnam y corre los peligros antes mencionados. 

Los conflictos bélicos son escenarios donde se dirimen los desacuerdos, básicamente económicos, de los países,  dirigidos por los representantes de las élites, aunque el grueso de los combatientes proviene de los estratos menos favorecidos. Y Vietnam no sería diferente pues los soldados negros fueron usados por el ejército norteamericano como carne de cañón.  

En manos de Lee, la guerra de Vietnam, las protestas por la muerte de George Floyd, el Black Lives Matters y las actitudes supremacistas del presidente Donald Trump, se unen para ilustrar la continuidad histórica del maltrato sistemático a los negros. Se puede estar de acuerdo o no con el tratamiento estilístico dado por el director a estos temas, pero jamás poner en duda su compromiso social con ellos.  

 La película nos cuenta acerca de  cuatro excombatientes afroamericanos- Paul (Delroy Lindo), Otis (Clarke Peters), Eddie (Norm Lewis) y Melvin (Isiah Whitlock Jr.)-, quienes junto al hijo de Paul, – David-,    regresan a Vietnam en busca de los restos del jefe de su escuadrón, caído en combate, (Chadwick Boseman), y la promesa de un tesoro escondido. 

Spike Lee dirige y firma el guion junto a Kevin Willmott, con una historia de la autoría de Danny Bilson, Paul De Meo y Matthew Billingsly. El elenco está compuesto por Delroy Lindo, Clarke Peters, Norm Lewis, Isiah Whitlock Jr., Chadwick Boseman, Jonathan Majors, Jean Reno, Paul Walter Hauser, Veronica Ngo, Mélanie Thierry, Jasper Pääkkönen, Rick Shuster, Mav Kang, Alexander Winters, Devin Rumer, Casey Clark, Lê Y Lan, Andrey Kasushkin, Sandy Huong Pham y Lam Nguyen.

Vietnam, sobre la historia y su discurso. 

El regreso de un grupo de veteranos al Vietnam actual es el retorno al escenario del crimen, no cometido por ellos por supuesto, sino en su contra, al involucrarlos en una guerra, que como dice Muhammad Alí, se libraba en un país que no les había quitado nada ni ofendido a los negros, y por lo tanto, se les involucraba en un diferendo que no les concernía. 

El realizador Lee nos deja claro de entrada que no se va a privar de ningún símbolo de la iconografía negra para tratar de convencer al espectador sobre las razones históricas del calvario de aquellos ciudadanos excluidos del estado de bienestar que debería proveerles el “american dream”.  

La previsibilidad del guion de Das 5 Bloods se asienta en la construcción de una dramaturgia poblada de diálogos y situaciones obvias, lleno de pistas o cebos que te encaminan al hecho siguiente, telegrafiándote situaciones que dan como resultado una progresiva anticipación del espectador a lo que va a suceder en desmedro de los niveles de atención. 

Los personajes caen en los moldes de una esquematización que reduce la eficacia expresiva en una ruta que va desde la cuasi santidad de su líder espiritual y militar Stormin Norman (Chadwick Boseman), una nada velada alusión al general Norman Schwarzkopf, y al atormentado y traumatizado Paul (Delroy Lindo). Paul y Noman están construidos de forma tan estereotipada que carecen de verosimilitud.   

Esa apuesta tan reducida de miras para estructurar personajes, desdibuja y reduce el grupo de compañeros de Paul, es decir, Otis, Eddie, Melvin, así como a David, hijo de Paul, a los vietnamitas o los franceses, al triste papel de sombras grises, a comparsas de un carnaval sin gracia.     

Al adentrarnos en los aspectos técnicos como la fotografía y el montaje, asistimos asombrados a un ejercicio lleno de lugares comunes, algo que nunca esperaríamos de un cineasta de la experiencia del señor Lee. De este insatisfactorio ejercicio solo Marvin Gaye y su música salen bien parados. 

El buen cine importa 

Estemos claros, no es que no se tome partido, no es que no milite  o se sea sensible a la causa negra, cosa que todos le aplaudimos como parte de la responsabilidad político-social como ciudadano y realizador cinematográfico. Pero si somos sinceros, Da 5 Bloods es un panfleto en todo el sentido de la palabra y nos hace recordar las palabras del realizador francés Claude Chabrol: “soy comunista… pero eso no significa que tenga que hacer películas sobre la recolección del trigo”. 

Las causas que motivaron el regreso a Vietnam de los veteranos están claras. Alivio emocional y económico, si no queremos engañarnos, es un punto que nos deja muy explícito el film, aunque el propósito del realizador no haya sido ese. El disfraz de las buenas intenciones para disimular la codicia, es parte de la naturaleza humana. 

Spike Lee quiso meter toda la historia de la opresión sobre los negros norteamericanos en una película de 154 minutos  y falló. El abigarrado resumen de Da 5 Bloods quedará en eso, y su trascendencia o permanencia en las pupilas del espectador está por verse, pues en su urgencia de darnos un mensaje, al autor de esta obra se le olvidó algo. No ser obvio.  

Humberto Almonte

Productor de Cine y TV.-