La payola farmacéutica al desnudo

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Por Manuel Quiterio Cedeño

Recibí una copia del informe final del estudio realizado por Ricardo Elías Melgen y César Mota Curiel sobre la “Relación de la industria farmacéutica (IF) con los médicos residentes de la República Dominicana”, basado en una encuesta anónima realizada por medios digitales, que respondió el 77% de los médicos residentes.

El objetivo era conocer la relación de la IF con los médicos residentes y el impacto de esta en el comportamiento profesional de estos. El cuestionario estuvo disponible durante abril y mayo de 2019. Los resultados son impactantes.

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El 55.8 % tiene una visita semanal visita del representante farmacéutico (visitador médico), el 49/4% al menos cinco veces al año recibieron obse­quios, 48.1% participaron en comida, cena u otro evento social, 57.1% participó en charla financiada por farmacéuticas y el 40.3 % fue premiado por la IF una vez al año con la inscripción/ viaje a algún evento (congreso, jornada, etc.).

El 20.8% están de acuerdo en que los regalos/propuestas de la IF influyen en la prescripción de los medica­mentos, el 45.4% considera bien aceptar el pago de actividades, el 80.6% dijo que en su residencia se suelen aceptar regalos y ofertas y el 80.6% no ha recibido formación sobre cómo manejar las relaciones con la IF.

La alta interacción entre la IF y médicos, explica el informe, ha sido documentada ampliamente. El 86 % de médicos encuestados reciben con mucha frecuencia muestras médicas, 39% útiles de escri­torio, 19% inscripciones a congresos y 12 % invita­ciones a comer. Estos médicos “reconocen que las actividades de promoción influyen en la prescrip­ción y elevan el costo final de los productos, encuen­tran apropiado recibir esos beneficios”.

La principal conclusión de los investigadores es que “existe un alto nivel de contacto de los médicos residentes con la industria farmacéutica”, y es nece­sario más y mejor formación para manejar el conflicto de intereses en la práctica profesional.

La importancia de la IF, plantean, es incuestionable en el desarrollo de nuevos trata­mientos, productos y medicamentos para mejorar la calidad de vida y restablecer la salud de las personas; pero existe una estrecha y delicada relación con los profesionales de la salud, que puede llevar a conflictos de interés, en el que el perjudicado final puede ser el paciente.

La selección de un medicamento por parte del médico, señalan Melgen y Mota, es un acto complejo que puede estar influido directa o indi­rectamente por la opinión de colegas, publicaciones científicas y sobre todo por las estrategias de mercadeo y las actividades de promoción que realiza la IF; esta práctica de promoción influye en los patrones de prescripción del médico y en el consumo de medi­camentos, pudiendo generar conflictos de intereses que alteren la decisión clínica. Además, elevan el costo final de los productos.

Aquí, como ocurre en otros países, alerta el estudio, no está reglamentada la trans­parencia de la promoción farmacéutica, para impedir que la IF “condiciones o incentive a los médicos” con “prácticas poco éticas, ya sea ofreciendo cursos, viajes, premios, regalos u otro”. Médicos y representantes de la IF, en otros escenarios, “han sido sancionados judicialmente por haber compensado ilícitamente a los médicos que accedieron a recomendar la prescripción de los productos de la compañía, en desmedro de otros”.

Este informe muestra una realidad que todos conocen en el sector salud, pero no se quiere abordar. Por eso urge que en la Seguridad Social se aprueben sólo medicamentos genéricos, para proteger a los afiliados. ¿Qué dice el Colegio Médico?