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La gran Apuesta

Aunque disminuida en el ritmo hacia su potencial de 5 por ciento, alcanzando un 2.4 por ciento a final del 2023, la economía dominicana logró mantener su valioso proceso de crecimiento con estabilidad.

Ciertamente, la economía dominicana desacelerada se mantuvo por encima de la mayoría en la región y logró con éxito superar una espiral inflacionaria que casi alcanzó los dos dígitos hasta finales del 2022 e inicios del 2023.

Se hacen ponderables también las prometedoras proyecciones del Banco Central, la Comisión Económica para América Latina Cepal y el Fondo Monetario Internacional sobre la recuperación del ritmo de crecimiento de la economía dominicana para finales del 2024 hasta alcanzar su potencial del 5 por ciento.

A esto debe agregarse el aporte sostenido del turismo con casi 10 mil millones de dólares, las remesas con un aporte superior a los 10 mil millones y la inversión extranjera directa con más de 4 mil millones de dólares al cerrar el año pasado.

Sin embargo, se hace necesario reconocer que la población no ha recibido el mejor de los tratos. Los precios de los alimentos, las medicinas y de importantes servicios se han mantenido altos o, en el peor de los casos, se han incrementado.

De igual manera, es necesario advertir la caída de las exportaciones como secuelas de la baja producción en varios renglones de la agropecuaria, el cierre de la frontera que prácticamente nos limitó al extremo el principal mercado con balanza positiva que es Haití, caída en la manufactura y el desplome de la producción minera.

Superar estos factores y crear las condiciones para asumir una impostergable reforma fiscal con políticas que conduzcan a una mayor y mejor redistribución de las riquezas, constituyen retos ineludibles para garantizar un proceso sostenible de crecimiento robusto con estabilidad plena de la economía dominicana.

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