La Crónica Francesa, el ojo gráfico y descriptivo de Wes Anderson

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En la gran fábrica de productos de consumo rápido  de cierto cine comercial, basados en la técnica mercadológica de usar y tirar, las películas suelen verse una vez sin necesidad de una revisión, debido a la levedad en su profundidad. Esta aproximación no es válida en La Crónica Francesa (The French Dispatch of the Liberty, Kansas Evening Sun)  de Wes Anderson, cuya complejidad conceptual y prolijas imágenes hacen necesarios múltiples visionados. 

La trampa de este filme es que los analistas o los cinéfilos pueden convertirse en bocinas repetidoras de la publicidad de las productoras, quedándose con el discurso de que esta obra es únicamente una  “carta de amor al periodismo, lo cual es cierto, pero sería reducir la importancia de la factura y la mirada inquisitiva del realizador. 

La Crónica Francesa es un homenaje al periodismo y a una cierta forma de practicarlo, ambientada en la redacción de un periódico estadounidense en una ciudad francesa ficticia del siglo XX, con historias interconectadas entre sí. 

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La dirección recae en Wes Anderson al igual que el guion basado en una  historia de Wes Anderson, Roman Coppola y Hugo Guinness. El elenco lo componen Benicio del Toro, Adrien Brody, Tilda Swinton, Léa Seydoux, Frances McDormand, Thimothée Chalamet, Jeffrey Wright, Mathieu Amalric, Steve Park, Bill Murray, Saoirse Ronan, Owen Wilson, Liev Schreiber, Willen Dafoe, Christoph Waltz, Jason Schwartzman, Edward Norton, Lyna Khoudri y  tiene una duración de 108 minutos. 

La Crónica Francesa es un gran puzzle de géneros, técnicas y discursos, que van desde la literatura al cine pasando por el comic, por la gastronomía, la política, el arte en general o la visión de la idiosincrasia de la Francia profunda desde la óptica del medio oeste norteamericano.

El ojo periodístico que todo lo ve. 

En la primera crónica el inquieto Herbzaint Sazerac, detalla la cotidianidad de Ennui-sur –Blasé, incluyendo esos bajos fondos que no son los de París ni los de Jacques Becker sino mas provincianos, aunque un poco más amables. Este tableau vivant, cuyo estilo comparte con toda la trama, contiene un guiño a Jacques Tati, y sirve como punto de establecimiento o introducción para situarnos en la realidad francesa dando el tono general de la película. 

La segunda crónica se centra en el pintor Moses Rosenthaler (Benicio del Toro), encarcelado por asesinato, su musa y carcelera Simone (Léa Seydoux) y su Marchant de Art Julian Cadazio (Adrien Brody), un retrato intenso del arte y la vida. Anderson recorre los meandros de la creación artística, de la interpretación de esas creaciones y los intereses del mercado artístico. 

En la tercera crónica,  el acercamiento de Lucinda Krementz (Frances McDormand), al universo político, pasional y sexual del  estudiante Zeffirelli (Thimothée Chalamet), nos descubre el desencanto juvenil, el colonialismo y el militarismo en donde cualquier parecido o inspiración en el mayo francés de 1968 es pura coincidencia. ¿O quizás no? 

La cuarta crónica nos describe las andanzas del reportero Roebuck Wright (Jeffrey Wright), tras los pasos del chef Nescaffier (Steve Park) cocinero del comisario (Mathieu Amalric) y un problemático secuestro.  Este particular pastiche mezcla la animación con reminiscencias de las persecuciones de Dick Tracy con el universo del Polar policial francés, una versión gala del Noir, todo ello aderezado con un barniz poético. 

Arthur Howitzer Jr. (Bill Murray), el fundador y editor de la revista The French Dispatch Of The Liberty, Kansas Evening Sun, funciona como eje principal y punto de referencia de la trama, el Alfa y el Omega, en donde todo inicia y todo termina a imagen y semejanza de esos editores a la antigua usanza. 

Aparte del tema y de la influencia obvia de la estética de la revista The New Yorker, Anderson se decanta por seguir la línea de la frontalidad fotográfica en la composición de las imágenes. Se nota una influencia a caballo entre las portadas de los diarios o revistas y los usos de la composición en los inicios del cine y algunos zooms más propios de la televisión y el cine de los 70. Es notable también el detallismo en la arquitectura y en la escenas animadas, lo que le da a La Crónica Francesa una visualidad cuya riqueza pide una mirada paciente y rigurosa. 

La coralidad actoral es de unas proporciones épicas con unos, Adrien Brody, Tilda Swinton, Léa Seydoux, Frances McDormand, Thimothée Chalamet, Jeffrey Wright, Mathieu Amalric, Steve Park o Bill Murray, en interpretaciones sobresalientes. Pero es Benicio del Toro en un brutal tour de force expresivo quien se lleva las palmas por la personificación de este artista sicópata.  

Ars Longa Vita Brevis. 

Si la atmósfera alrededor del mundo artístico en su vertiente más analítica y descriptiva pudiera ser plasmada en el audiovisual  con precisión, profundidad y gracia, el realizador lo ha conseguido en la parte correspondiente a la conferencia que dicta J. K. L. Berenson donde la camaleónica Tilda Swinton personifica a esta atípica periodista y groupie del arte. 

La Crónica Francesa es el particular homenaje de Wes Anderson al periodismo, a la revista The New Yorker, a la cultura y al cine francés, con una mezcla de géneros y técnicas que dan como resultado una obra compleja, intensa y divertida. 

Humberto Almonte

Analista de cine