Humberto Almonte 

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Analista de Cine

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Nada es más complejo en la sociedad humana que una relación de pareja, y si a esa ecuación le agregas a un tercero, tarde o temprano tendrás una liberación de energía equivalente a una explosión cósmica. Ese es el universo en que transitan los personajes de la película dominicana La Corta Vida de las Flores.

La complejidad de sumar una tercera expresividad emocional que sobrevuele los alrededores no es necesariamente un detonador si el problema es abordado a profundidad por la pareja, pero su elusión o el intento de obviarlo e ignorar su presencia, podría hacer crecer un malestar estructural y alimentar la discordia hasta los límites de la ruptura.

La trama nos cuenta acerca de Rommel y Roxanna, quienes han construido una vida colmada de creatividad, rodeada de música y flores.  Ahora, a su mediana edad, están a punto de iniciar un nuevo capítulo, preparando la llegada de su primer hijo. Pero durante una sesión con su partera, un recuerdo enterrado los obliga a cuestionar los cimientos de su relación. ¿Se enamoraron por un afecto genuino o fue un simple giro del destino? Mientras las líneas entre la memoria, la verdad y el amor se desdibujan, la pareja deberá enfrentar su historia compartida y decidir qué tipo de futuro quieren para su familia.

 

La dirección es de Pablo Lozano, el guion de Juan Antonio Bisonó y las casas productoras son Lantica Studios & La Felicidad. Con 85 minutos de duración cuenta con un elenco compuesto por Héctor Aníbal, Judith Rodríguez, Isabel Spencer, Yasser Michelén, Inti Santana, Lidia Ariza, Mercedes Morales y Carlota Carretero.

El drama minimalista con toques cómicos del realizador Lozano se inscribe en una corriente estilística del cine dominicano que se ha sumergido en el tratamiento de la familia y las relaciones de pareja desde la cotidianidad y los ángulos afectivos, económicos y sociales en el que se enmarcan tales interacciones.

Arturo, si estás ahí manifiéstate 

La ligereza del trazo dramático que nos dibuja el guion de Juan Antonio Bisonó, no debe llevarnos como espectadores a ignorar que la crisis en ascenso entre la florista Roxanna (Judith Rodríguez) y el musico Rommel (Héctor Aníbal) no es tanto por los cambios traídos por el embarazo y la aparición de un nuevo integrante de la familia sino por la presencia de una situación o trauma no resuelto.

Roxanna y Rommel reciben en forma de recuerdo doloroso la presencia de su amigo Arturo (Yasser Michelén), una especie de fantasma de las relaciones pasadas y lo cierto es que mientras ese fantasma emocional persista sin ser encarado por ambos, esa bomba de efecto retardado penderá sobre la pareja, amenazando su estabilidad y su felicidad.

Solo una presencia mediadora como la de Nube (Isabel Spencer) la partera y /o consejera, puede llevar a este dúo matrimonial a un cara a cara con el tema Arturo y a la influencia que tiene en la vida de ellos. El caso no es eliminar los recuerdos felices o dolorosos, es aclarar e incorporar los hechos de una manera transparente y serena en el universo vital de cada uno.

Judith Rodríguez como Roxanna y Héctor Anibal como Rommel, hacen un contrapunteo actoral que incorpora a la perfección las características de sus personajes con los matices y las tonalidades emocionales apropiadas y ellos articulan muy acertadamente estos elementos para conectar sus expresividades con el espectador. Destacables en un grado efectivo son las presencias interpretativas de Isabel Spencer como Nube y Yasser Michelén como Arturo, los cuales refuerzan la solidez de este cuarteto actoral.

Pablo Lozano conduce su primera obra de ficción con una gran dosis de fluidez y naturalidad narrativa a imagen y semejanza de las flores de la película. Lozano aporta el ritmo y manejo de los tempos para construir esa ligereza atmosférica de este drama romántico con algunos toques cómicos y todo este maridaje narrativo a su vez nos conecta con las situaciones que se desarrollan allí.

Parejas, músicas y flores 

Si ya decíamos lo de las complejidades de la vida de pareja, entonces la convivencia entre creadores artísticos añade una capa adicional de dificultad que eleva el reto de convivir, comunicarse, crear y amarse.  Las parejas artísticas como la de Rommel y Roxanna interactúan en esferas espirituales y cósmicas cuya cercanía debe respetar unos ciertos límites, una distancia suficiente para que lo afectivo sobreviva y perdure.

La Corta Vida de las Flores de Pablo Lozano es un drama con toques de romanticismo y humor que aborda las relaciones de una pareja en un contexto de asuntos emocionales no resueltos, embarazos, crisis de mediana edad y desencuentros que amenazan la felicidad y la supervivencia de la relación.