La calidad del aire desafía la salud en tiempos pandémicos

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Por Abraham Méndez

La polución del aire por partículas suspendidas en la atmósfera emitidas por vehículos, la quema de residuos sólidos y cultivos y las plantas generadoras de energía a carbón, se han convertido en un problema de sanidad pública que genera consecuencias negativas en la salud, principalmente, infecciones respiratorias, enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cáncer de pulmón.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente siete millones de muertes prematuras son atribuibles a la contaminación del aire en todo el mundo. “Los riesgos y efectos en la salud no están distribuidos equitativamente en la población.
Las personas con enfermedades previas, los niños menores de cinco años y los adultos entre 50 y 75 años de edad son los más afectados”.

También precisan que el 36 % de las muertes por cáncer de pulmón, el 35 % de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (COPD), el 34 % de los accidentes cerebrovasculares y el 27 % de las cardiopatías isquémicas son atribuibles a la contaminación atmosférica.

“Sin embargo, el mayor impacto es sobre la mortalidad infantil, ya que más de la mitad de las muertes de niños menores de 5 años por infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores (ALRI) son debido a partículas inhaladas por la contaminación del aire interior producto del uso de combustibles sólidos”, advierten.

Por otro lado, se suma la COVID-19, enfermedad contagiosa causada por el coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2), que ha provocado más de dos millones de muertes en todo el mundo y más de 2,800 en la República Dominicana, que tiene como aliado la pobre calidad del aire como aditivo medioambiental y la convierte en una enfermedad compleja de combatir y fortalecida por la contaminación.

República Dominicana

El informe anual del Índice de Rendimiento Ambiental (EPI, Environmental Performance Index), 2020, proporciona un resumen basado en datos del estado de la sostenibilidad en todo el mundo, utilizando 32 indicadores de rendimiento en 11 categorías de números y clasifica a 180 países en salud ambiental y vitalidad de los ecosistemas.

El EPI ofrece una poderosa herramienta de política para apoyar los esfuerzos para cumplir las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y para llevar a la sociedad hacia un futuro sustentable. Igualmente, apunta hacia una visión y perspectiva comparativa para ayudar a comprender los determinantes del progreso ambiental y a perfeccionar las opciones políticas.

Este estudio, desarrollado en colaboración con el Centro de Derecho y Política Ambiental de la Universidad de Yale, el Center for International Earth Science Information Network Earth Institute, de la Universidad de Columbia y con el apoyo de la Fundación McCall MacBain, califica a la República Dominicana, en el apartado de la “Calidad del aire”, con una puntuación de 37.4 %. “100 indica que un país tiene entre las mejores tasas de año de vida, mientras que una puntuación de 0 indica que un país está entre los peores.

Los datos de este indicador provienen del estudio Global Burden of Disease (GBD) del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME)”. Por tanto, el país posee un indicador preocupante respecto al rendimiento de la calidad del aire. La comunidad científica ha esbozado distintas opiniones de alarmas respecto a este enemigo silente que a simple vista no es perceptible, pero que se encuentra entre todos.

De igual forma, ha exhortado a los gobiernos y los ciudadanos a enmarcarse dentro del ODS 13 (Acción por el Clima), para adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos. Asimismo, promover la voluntad política y medidas tecnológicas.

El Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), por medio del Observatorio de Cambio Climático y Resiliencia, ha presentado iniciativas para la gestión de la calidad del aire en el país a través del proyecto: “Investigación Urbana del Observatorio del Cambio Climático del INTEC: Instalación de 27 puntos de muestreo de calidad de aire en la ciudad de Santo Domingo”, y aboga por la conservación de la vegetación en las comunidades. El programa es financiado por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. La evaluación arrojó que el Distrito Nacional poseía un total de 84.54 mil toneladas de métricas de carbono acumulado.

Investigación científica

La revista “Advanced Science” de la “American Association for the Advancement of Science” (AAAS), de acceso abierto que cubre la investigación fundamental y aplicada en ciencias de materiales, física y química, ciencias médicas y de la vida, así como ingeniería, en su más reciente investigación publicada en noviembre de 2020, titulada “Cómo la contaminación atmosférica puede influir en el curso de las pandemias”, revela que la pandemia COVID-19 está causando una mortalidad devastadora, con las tasas más altas de hospitalización y morbilidad de la unidad de cuidados intensivos entre los adultos mayores, los hombres y aquellos con ciertas condiciones preexistentes, en particular, las enfermedades cardiopulmonares, la obesidad y la diabetes.

Además, indica que una serie de factores socioeconómicos interrelacionados, como la raza, la etnia, la ocupación y la pobreza, aumentan los riesgos de infección para las personas de color, los profesionales de la salud y otros trabajadores esenciales.

“Estos factores están, a su vez, influenciados por las condiciones del medio ambiente humano, incluidos los niveles crónicos de contaminación atmosférica, sobre todo las partículas finas (PM2.5) que es un factor de riesgo bien establecido para la muerte por enfermedades obstructivas cardiovasculares y pulmonares.

Esto plantea la cuestión de si la exposición a largo plazo a niveles más altos de PM2.5 aumenta la gravedad de COVID-19 y, en caso afirmativo, qué medidas podrían tomarse”, señala Jeremy Jackson, editor adjunto y miembro del Centro de Biodiversidad y Conservación del Departamento de Paleontología del Museo Americano de Historia Natural.

Finalmente, evidencian que la COVID-19, la gripe zoonótica y otras enfermedades zoonóticas emergentes son y seguirán siendo a largo plazo amenazas a nuestra especie. “Los conjuntos de datos emergentes rápidamente sugieren que es probable que estas amenazas se agraven por la contaminación atmosférica, incluso a los niveles alcanzados actualmente en los Estados Unidos, a pesar de los esfuerzos de conciencia para mejorar la calidad del aire”, concluyen.

Materias y particulas

La Materia Particulada (PM, Particulate Matter) está clasificada en dos tipos: PM2.5 suspendidas en estado sólido o líquido, con diámetro aerodinámico menor de 2.5 µm (micrómetros), su origen procede principalmente de fuentes de combustión. Por otra parte, PM10, partículas suspendidas en estado sólido o líquido, con diámetro aerodinámico menor de 10 µm (micrómetros), su procedencia es del polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, cemento o polen.