Hay que Avanzar

115

Al gobierno le vendría bien atender situaciones muy puntuales que están erosionando su valoración en el seno de la opinión pública, a la espera de importantes cambios anhelados y prometidos.

Reconocer que, si bien la sociedad ha valorado los esfuerzos dirigidos a combatir el histórico y enraizado flagelo de la corrupción, por lo que ha proclamado la propia administración, los resultados de esas acciones, positivas o no, serán el fruto de un ministerio público y un sistema de justicia independientes.

Mientras ese proceso sigue su curso, el país necesita y reclama de acciones de gobierno que nos permitan darle respuesta efectiva y rápida a la creciente ola de desempleo, carestía, inequidad, marginalidad y pobreza.

Del mismo modo, la todavía joven administración del presidente Luis Abinader debe hacer conciencia de que aunque se valore su empeño en avanzar en el proceso de vacunación como vector fundamental  en el combate a la pandemia que ha ocasionado estragos a todos los niveles, preocupa la ligereza con la que se vienen planteando y ejecutando acciones hacia la “apertura total”, que no solo se contraponen a ese gran objetivo, sino que nos colocan en peligrosa línea de riesgo a revertir esos avances.

No sería ocioso plantear que aunque la población ha hecho conciencia de los muy limitados recursos que por años ha afrontado el Estado para responder a demandas crecientes de bienes y servicios, nunca ha perdido de vista los programas y presupuestos elaborados para obras sobre esa realidad, cuya puesta en marcha, sin embargo, lucen aletargadas.

Aunque el gobierno dice estar avanzando en la elaboración de una propuesta de reforma fiscal que le garantice recursos suficientes para responder a esos requerimientos, como lo vienen planteando algunos sectores en el país y la casi totalidad de los organismos de crédito internacional, la compleja situación sanitaria y graves lesiones en las  estructuras productivas de la nación, con efectos lacerantes en los más  vulnerables, no hacen aconsejable una acción de tal envergadura en estos momentos.

De ahí la necesidad de priorizar los limitados recursos en la ejecución o terminación de obras, por mínimas que sean, abrir espacio de diálogo y concertación sectoriales donde se verifican reclamos y protestas, como salud, comercio, agropecuaria, energía, minería, entre otros, al tiempo de redoblar los esfuerzos para la inversión a gran escala mediante la alianza público-privada.

Con señales de ese tipo a la población, la administración Abinader estará en mejores condiciones de avanzar en forma concreta en su discurso de unidad nacional para la puesta en marcha de las necesarias, pero complejas reformas en carpeta.

De todos, la necesidad de avanzar, del gobierno la responsabilidad de colocarse al frente.