Haití y su Laberinto

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La tragedia se acrecienta dolorosamente sobre el pueblo haitiano.     

A solo once años del poderoso terremoto que provocó más de dos mil victimas, el país vecino es sacudido por otro movimiento telúrico que ha causado centenares de muertos, desaparecidos y graves daños materiales.      

Haití, el país de mayor pobreza en toda América, recibe otro duro golpe de la naturaleza, en medio de una fatidica circunstancia caracterizada por la pandemia del Covid-19, el agravamiento de su desplome institucional tras el magnicidio del mes pasado y la galopante hambruna.     

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El momento vuelve a reclamar la solidaridad con el pueblo haitiano, pero sobre todo del llamado a la comunidad internacional a plantearse políticas y acciones dirigidas a levantar esa nación de los escombros económicos e institucionales en los que ha estado sumergida por tantos años.      

Aún en medio de la tragedia, el terremoto del pasado sábado remueve la calamitosa realidad de Haití y vuelve a reclamar al liderazgo político haitiano, a su poderoso sector empresarial y a sus organizaciones sociales reconducir su infame proceder, marcado por la  desigualdad, la incompetencia, el hurto del bien colectivo y el menosprecio a su pueblo       

Mientras se acciona la solidaridad internacional con Haití, con la consabida participación de nuestro pueblo, las autoridades dominicanas deben acelerar y redoblar las medidas de seguridad del territorio nacional.      Debe tenerse claro que esta nueva tragedia trae consigo mayores carencias y angustias en el seno de la empobrecida población haitiana que la empuja al corredor migratorio.      

La apelación y el deseo de todos están marcados por el aliento y la solidaridad en todas sus expresiones con Haití.      

Para la República Dominicana, no obstante, el momento es de alerta con seguridad férrea, responsable y permanente.