Godzilla vs. Kong, lucha de titanes

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El ilustre pedigrí de los titanes Godzilla y King Kong siempre crea la expectativa de una batalla brutal, llena de adrenalina, destrucción y catástrofes que afectan, como no, a los humanos que se encuentren en los alrededores de tales enfrentamientos, por lo que la reciente producción de Godzilla vs. Kong de la Warner Bros no escapará del escrutinio apasionado de los espectadores. 

La monstruosa voluntad de estos dos sujetos cinematográficos viene a dirimir su ya larga controversia, aunque sabemos que está lejos de finalizar pues los fans de ambos mantienen su interés. Y mientras eso continúe así, Hollywood no dejará de producir estos filmes, por lo que apelará a las vías y vericuetos que tenga que utilizar en su continuación.

La película habla de Godzilla y Kong, dos de las fuerzas más poderosas de un planeta habitado por todo tipo de aterradoras criaturas, quienes se enfrentan en un espectacular combate que sacude los cimientos de la humanidad. El choque épico entre los dos titanes —provocado por fuerzas invisibles— es solo el comienzo del misterio que se esconde en las profundidades del núcleo de la Tierra.

La dirección recae en Adam Wingard, el guion en Eric Pearson, Max Borenstein (Historia: Terry Rossio, Michael Dougherty, Zach Shields), y el elenco lo componen  Alexander Skarsgård, Millie Bobby Brown, Rebecca Hall, Kyle Chandler, Eiza González, Shun Oguri, Demian Bichir, Julian Dennison, Kaylee Hottle, Van Marten, Jessica Henwick, Lance Reddick, Brian Tyree Henry, Ronny Chieng, Hakeem Kae-Kazim, John Pirruccello, Chris Chalk.

El Monsterverse o universo monstruoso se centra en este capítulo en continuar las búsquedas para entender la naturaleza sicológica y los orígenes de sus comportamientos en un esfuerzo aparentemente dirigido a preservar estas especies y establecer una relación más armoniosa con ellas, o por lo menos ese es el discurso que se pretende comunicar a los habitantes del planeta.

Corporativismo y monstruos humanos.

La película arranca con lo que al parecer son comportamientos inexplicables de Godzilla y Kong, lo que da pie a la misión conjunta de la organización Monarch y de la corporación Apex al centro de la tierra, donde se supone se encuentra la solución de los conflictos.

El realizador Adam Wingard se decanta por un montaje alterno que va de Godzilla a Kong y viceversa, dividiendo de hecho  la acción en dos grupos, el Team Godzilla y el Team Kong. El equipo del simio lo componen los doctores Nathan Lind (Alexander Skarsgård), Ilene Andrews (Rebecca Hall) y la niña Jia (Kaylee Hottle); el team Godzilla está compuesto por Madison Russell (Millie Bobby Brown), Bernie Hayes (Brian Tyree Henry) y Josh Valentine (Julian Dennison).

Godzilla vs. Kong nos da una interesante panorámica del pensamiento y la cultura corporativa de algunos ejecutivos que intentan usar la tecnología de manera muy poco ética, y a la vez, se sumerge en el militante universo de los conspiranoicos que son representados aquí por Bernie Hayes y Madison Russell.  En cierta forma, los titanes son víctimas de los intereses políticos y empresariales.

Un lastre que posee el filme es su guion irregular, con algunos personajes principales poco definidos como los de Nathan Lind, Ilene Andrews, Madison Russell y unos villanos como Walter Simmons (Demián Bichir), Maya Simmons (Eiza González) y Ren Serizawa (Shun Oguri), con muy poca sustancia, por lo que no convencen a nadie. Los toques de comedia son desafortunados, pues casi logran confundirnos en varias partes, sobre todo al inicio.

A excepción de los monstruos, los personajes que monopolizan nuestra atención se reducen a Bernie Hayes, Josh Valentin y Jia, quienes gozan de una definición estructural que los hace creibles, además del buen trabajo actoral de Brian Tyree Henry, Julian Dennison y Kaylee Hottle.

El primer enfrentamiento de estos titanes es bastante plano por momentos, a pesar de ciertos toques de interés, quizás debido a como el director planteó las escenas, pero un buen combate final nos deja una buena impresión y redime el film. Es de agradecer que la ciudad a destruir no fuera New York, pues ya estamos cansados de eso.

A pesar del barniz científico y antropológico acerca de la inteligencia y lo avanzado de la cultura de King Kong, esas explicaciones lucen inconsistentes, dejando más dudas e incredulidad que. certezas. La elección de la música no ha estado al nivel de un blockbuster como este que merece un mayor cuidado en este aspecto.

Mucho Kong, poco Godzilla.

Si existe algo a destacar es el ritmo que mantiene la película en sus 113 minutos de metraje lo que ayuda a mantener el interés todo el tiempo y la convierte en muy entretenida para el disfrute del espectador, hipnotizado por la velocidad de la acción.  

Godzilla vs. Kong de Adam Wingard se adentra en el universo de los miticos Godzilla y King Kong con desigual fortuna en su abordaje, pero logra retener nuestro interés apelando al encanto monstruoso, a unos cuantos personajes interesantes y al manejo del tempo cinematográfico.  

Humberto Almonte

Analista de Cine