Sonja Chen
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GLENDALE, Arizona –– Después de pasar las últimas cuatro temporadas vistiendo el azul de los Dodgers, Freddie Freeman espera que sea el último uniforme que se ponga en su carrera en Grandes Ligas.
Freeman no está listo para colgar los spikes todavía. Ni mucho menos. Al estelar inicialista le gusta la idea de jugar cuatro años más, y tiene contrato con Los Ángeles por dos de ellos. Cuando llegue el momento, le gustaría retirarse como Dodger.“
“Me encanta estar aquí”, aseguró Freeman el jueves. “Soy del sur de California. La he pasado muy bien con los aficionados. Ustedes me tratan excelente. Todos tratan bien a mi familia.
“Eso está fuera de mi control. No estoy preocupado por otro contrato; no lo voy a mencionar, no voy a hablar de eso. Me quedan dos años. Sólo soy un empleado. Sólo hago mi trabajo, y si me quieren de regreso, me quieren de regreso. Pero creo que Andrew y todos saben que me encanta estar aquí”.
En apenas cuatro años, Freeman se ha convertido en un ícono de la franquicia. Su grand slam para dejar en el terreno a los Yankees en el Juego 1 de la Serie Mundial del 2024 es uno de los momentos más grandes en la historia de los Dodgers. El veterano ha sido un modelo de la consistencia desde que se unió al equipo en su temporada de 32 años, con línea ofensiva de .310/.391/.516 desde el 2022. Y no muestra muchas señales de declive.
Los primeros cuatro años de Freeman con los Dodgers han sido memorables. Entonces, ¿qué espera lograr a nivel individual este año y quizá en los próximos tres?
En el corto plazo, Freeman quiere participar en cada uno de los 162 juegos, o al menos acercarse lo más posible. Jugó en 147 encuentros en cada una de las últimas dos temporadas, pero antes de eso no se había perdido más de cuatro partidos en cinco campañas completas consecutivas.
El manager de los Dodgers, Dave Roberts, ha tenido algo más de éxito en convencerlo de tomar un día libre en años recientes, ya que Freeman sabe que el equipo tiene en mente su bienestar. Pero su meta sigue siendo disputar los 162 juegos y cada encuentro de postemporada, sin importar qué.
“Voy a prepararme para jugar 162 partidos, y luego cuando llegue ese día o esa noche en que me digan, ‘Mañana te vamos a dar descanso’, libraré esa batalla y probablemente la pierda”, externó Freeman. “Pero quiero jugar todos los encuentros”.
Luego está su rendimiento. Freeman bateó para .295 el año pasado, el tercer promedio más alto entre los jugadores calificados de la Liga Nacional, detrás de Trea Turner de los Filis, con .304, y Nico Hoerner de los Cachorros, con .297. Freeman no quedó satisfecho; le “molesta” no haber superado los .300.
En primavera pasada, Freeman tuvo que equilibrar la rehabilitación de su tobillo derecho operado con la preparación para la temporada. Afirmó que el tobillo, que tuvo que vendar hasta alrededor de agosto, “nunca estuvo realmente en un buen punto”. Eso pudo haber afectado su ofensiva, pero Freeman sintió particularmente que impactó su capacidad defensiva.
Tras una temporada baja sin rehabilitación, Freeman pretende ser mejor en ambos aspectos este año.
“Si puedo jugar a la defensa como creo que puedo jugar, y combinar eso con la producción en el plato, entonces quizá Andrew y Mark y todos ellos quieran que me quede un poco más”, dijo Freeman en tono jocoso.









