José Rafael Sosa
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!
SANTO DOMINGO. Tras la última de las presentaciones del festival —Yago, yo soy el que no soy, de la Compañía Nacional de Teatro bajo la dirección de Fausto Rojas (reconocida adaptación a los cánones del Caribe del Otelo de Shakespeare)—, y luego del cansancio en los integrantes del equipo de producción, se impone evaluar qué pasó, qué debió pasar y cuáles aspectos mejorar para la próxima entrega.
El Festival Internacional de las Artes Escénicas (FESTAE 2026) se realizó del 15 al 19 de mayo de 2026 en diversos escenarios de Santo Domingo, con algunas extensiones de programación en Santiago.
Esta primera edición de FESTAE consolidó a Santo Domingo como una posible capital regional de las artes escénicas del Caribe; integró altas expresiones del teatro, la danza y la música, fomentó el intercambio de experiencias y la formación académica en una misma plataforma, y evidenció que existe un público dominicano dispuesto a respaldar festivales internacionales de alto nivel artístico.
El festival incluyó un robusto programa multidisciplinario: 7 espectáculos escénicos principales (cuatro internacionales y tres dominicanos), entre teatro, danza-teatro y propuestas híbridas; contó con tres jornadas musicales principales que incluyeron conciertos y fusiones escénicas a cargo de Marakandé, Auro, Pablo Cavallo, Lost, Rafelito Mirabal y Sistema Temperado.
En el ámbito pedagógico, se desarrollaron talleres, encuentros académicos y conversatorios gratuitos, entre los que destacaron “Giovanny Cruz y sus creencias teatrales” y el taller de clown (técnicas del payaso) dictado por el maestro Gabriel Chamé.
FESTAE 2026 coordinó 18 actividades escénicas y formativas distribuidas en unas 18 presentaciones a lo largo de sus cinco días de programación, logrando convocar a una estimable concurrencia de casi 10 mil personas.
El festival fue ideado, producido y dirigido por el actor y gestor cultural Fausto Rojas, quien concibió el evento como una plataforma internacional de intercambio cultural. El equipo que montó FESTAE 2026 ha estado integrado por: Director y productor general: Fausto Rojas, coordinador de logística y operaciones: Francis Cruz, asistente de dirección y producción: Felipe Blonda, escenógrafo: Fidel López, asistente de producción: Wilson Ureña, Saúl Molina, coordinador de actividades didácticas: Canek Denis, relaciones públicas: Severo Rivera, videos: Santi Domingo Art, fotos: Mika Pasco, diseño gráfico: Claudia Lizardo; sonido: Gramsel Domínguez, redacción Revista FESTAE 2026: Carlos Castro y editor: Hassan Morales
La parte musical
En el apartado musical, sobresalió la participación de Rafelito Mirabal y Sistema Temperado, quienes deleitaron con su propuesta de jazz, fusiones caribeñas y música contemporánea dominicana. Por su parte, el área de la danza y las artes del movimiento integró piezas de gran fuerza corporal, particularmente con las obras El Percusionista (Guinea Ecuatorial) y Jumelag (Francia).
Lo más trascendente
Estéticamente, el punto más alto del festival lo marcó la potencia internacional de La casa de Bernarda Alba, a cargo de la agrupación colombiana Elemental Teatro. Esta producción sobresalió por su rigor visual, intensidad interpretativa y la extraordinaria calidad de su dirección. Asimismo, provocó un enorme impacto emocional El equilibrista, del argentino Mauricio Dayub, entregando uno de los momentos más íntimos, sensibles y humanos de toda la jornada.
En el plano local, revistió especial relevancia Yago, yo soy el que no soy, por reafirmar la vigencia del teatro clásico reinterpretado desde la sensibilidad dominicana. Finalmente, la propuesta más innovadora y multicultural del festival fue El Percusionista, de Gorsy Edu, debido a su integración orgánica de percusión corporal, oralidad africana, danza ritual, teatro físico y música en vivo.
El apoyo oportuno
Afortunadamente, el grupo liderado por Fausto Rojas logró el patrocinio de empresas que entendieron la dimensión y la importancia del evento, tales como el Banco Popular y el Laboratorio Farmacéutico Rowe. De igual manera, recibió el respaldo institucional de la Embajada de Francia, la Alianza Francesa, Color Visión, X-102, el Teatro Nacional Eduardo Brito y la Dirección General de Bellas Artes. No obstante, es justo señalar que el Ministerio de Cultura debió haber asumido una mayor principalía y protagonismo en el respaldo de este hito cultural.
Las tareas pendientes
Aunque esta primera entrega fue un rotundo éxito que sienta un precedente histórico, de cara al futuro existen aspectos que FESTAE debe superar:
1. Costo de las entradas: Se comprende que es un evento oneroso (pasajes aéreos, hospedaje, viáticos y honorarios de delegaciones internacionales y compañías locales). En algunas salas el boleto alcanzó los RD$2,200.00 por persona. Aunque hubo loables presentaciones gratuitas en espacios abiertos, debe procurarse un mayor equilibrio de precios para ampliar el acceso.
2. El programa de mano: El material producido fue sencillo y práctico para dar información puntual de horarios; sin embargo, para un festival de este calibre, se extrañó un formato más documentado, con datos orientadores, críticas preliminares y sinopsis pedagógicas. Una meta alcanzable con mayores patrocinios.
3. Proyección en medios masivos: Se hace necesario lograr una mayor incidencia de los artistas y compañías en programas de televisión y plataformas digitales, ofreciendo resúmenes de sus propuestas para que el eco del festival impacte a una masa crítica mayor.
4. Alianza estatal: Es urgente la integración plena, como aliado fundamental y estratégico, del Ministerio de Cultura, superando la mera buena voluntad de los ejecutivos de las salas públicas.
5. Mayor aprovechamiento del registro fotográfico: Es vital garantizar una difusión óptima de la memoria visual del festival, especialmente cuando se cuenta con un talento de la talla de Mika Pasco —artista visual francés acogido por Baní como hijo adoptivo—, cuyo impresionante manejo técnico del lente suele ser subutilizado por los medios de comunicación al publicar apenas un par de imágenes de sus memorables registros.
6. Creación de una red de voluntariado: Es recomendable la conformación de un cuerpo profesional de apoyo (integrado por artistas, gestores, comunicadores y estudiantes) que respalde al Comité Organizador, aportando conceptos, dinamismo y soporte logístico adicional.









