José Rafael Sosa
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SANTO DOMINGO. El homenaje al maestro de la pintura José Cestero en el Teatro Real de Madrid —coliseo diseñado por el arquitecto municipal Antonio López Aguado durante el reinado de Isabel II— marcó el segundo momento histórico en el que este altísimo escenario permitió que el merengue resonara en su sala principal, integrando el ritmo nacional dominicano a un espacio consagrado a la gran tradición lírica universal.
La entrada al teatro fue concebida como una antesala simbólica del acontecimiento: decorada con franjas de seda en los colores institucionales de Banreservas, acogía una exposición de 17 obras pictóricas del maestro y una impactante instalación de “estatua viva”, en la que un performer encarnaba a Cestero en pleno acto creativo, pincel en mano, estableciendo un diálogo directo entre arte, cuerpo y memoria.
El actor que encarnaba a Cestero, era el actor y productor teatral Juancito Rodriguez, para sorpresa de muchos que hace tiempo lo concebíamos como alejado de la actuación.
En este espacio se desarrolló la ceremonia protocolar, a la que asistieron el ministro de Turismo, el presidente administrador de Banreservas, Leonardo Aguilera, Carmen Alicia Quijano de Pereyra; ejecutivos de la entidad bancaria, periodistas especializados y una selecta representación de la hotelería española, así como inversionistas turísticos de diversas nacionalidades.
Ya en la sala principal, la actuación del actor Manny Pérez —integrada al espectáculo producido por el Banco de Reservas en homenaje al recientemente fallecido maestro Cestero— hizo vibrar el merengue en un recinto históricamente reservado a la ópera y la música académica. Se trató del segundo espectáculo sustentado en el ritmo nacional dominicano en toda la historia del Teatro Real, antecedido únicamente por el concierto Todo tiene su hora, de Juan Luis Guerra, presentado dentro del ciclo conmemorativo del bicentenario de la institución, que abrió sus puertas por primera vez a géneros musicales populares.
Historia del Teatro Real
El Teatro Real, inaugurado oficialmente en 1850, ha sido distinguido como Mejor Teatro de Ópera del Mundo (International Opera Awards, 2021), reconocimiento que subraya su relevancia artística como centro de excelencia operística, equiparable a escenarios míticos como La Scala de Milán, la Ópera de París, el Gran Teatre del Liceu o el Metropolitan Opera House de Nueva York.
Fundado por Real Decreto en 1818, durante el reinado de Fernando VII, su construcción se prolongó durante varias décadas hasta su inauguración definitiva frente al Palacio Real, reafirmando su carácter cortesano y simbólico dentro de la arquitectura cultural de España. En 1966 fue sede del Festival de Eurovisión y, tras una profunda remodelación técnica y acústica, reabrió en 1997 como teatro de ópera, dando inicio a su edad de oro contemporánea, caracterizada por una programación estable, ambiciosa y de proyección internacional.
Por su escenario han pasado algunas de las voces más legendarias de la historia de la lírica: María Callas, Plácido Domingo, Montserrat Caballé, Alfredo Kraus, Luciano Pavarotti, José Carreras y Renata Tebaldi. En el podio han estado, directores de la talla de Herbert von Karajan, Riccardo Muti, Zubin Mehta, Daniel Barenboim y Gustavo Dudamel han dejado su impronta.
En términos culturales, el Teatro Real es memoria viva, laboratorio creativo y escaparate global. Se distingue por su constante innovación escénica, siendo reconocido por propuestas contemporáneas, audaces y conceptuales, sin renunciar a la tradición ni a su condición de plataforma esencial de la cultura musical. Además de ópera, acoge conciertos sinfónicos, recitales, danza, flamenco y una intensa actividad pedagógica.
Un teatro abierto a la música
Antes del homenaje a José Cestero, el Teatro Real ya había recibido expresiones de música popular latina. En 2018, el puertorriqueño Luis Fonsi presentó un concierto dentro del Universal Music Festival, con un repertorio de fusiones tropicales y caribeñas; y en 2023, Gilberto Santa Rosa llevó al escenario su propuesta de salsa y bolero.
El homenaje a Cestero se inscribió dentro de la propuesta cultural del banco estatal dominicano en el contexto de la Feria Internacional del Turismo (FITUR), aunque no era la primera vez que la institución financiera promovía la obra del artista en Europa. La puesta en valor del legado de Cestero no respondió a una selección improvisada para completar una agenda circunstancial, sino a una línea sostenida de reconocimiento y difusión de su obra.
En 2017, el Ministerio de Turismo y el Banco de Reservas llevaron a Madrid una exposición del maestro, especializada en la representación pictórica de los monumentos de la Ciudad Colonial. En aquella ocasión, el propio Cestero ofreció un testimonio que quedó registrado como parte de su legado artístico:
En 2022, nuevamente Banreservas proyectó en el país la obra del maestro, acompañada de una campaña publicitaria que resaltó la singular calidad del trazo y la identidad visual inconfundible del llamado “estilo Cestero”:
Más recientemente, Banreservas auspició la exposición José Cestero: Macondo en Santo Domingo. Homenaje a Gabriel García Márquez, presentada en el Centro Cultural Banreservas, en colaboración con la Fundación Verónica Sención (FUNDAVER) y la Fundación Gabo.
La muestra se exhibió en la Sala Ada Balcácer desde finales de octubre hasta el 19 de noviembre de 2023. El montaje estuvo a cargo de Raúl Morilla, con curaduría de Amable López Meléndez, mientras que la gestión documental fue realizada por Guadalupe Casasnovas. La unidad de propósitos y recursos del Centro Cultural Banreservas dio un brillo especial al concepto de la gestora cultural y literaria Verónica Sención.









