Washington.- El Senado de Estados Unidos culminó este jueves los preparativos para un juicio político al mandatario Donald Trump, que técnicamente comenzó este jueves, aunque se iniciará de facto el próximo martes, con el juramento del presidente del Tribunal Supremo y de los senadores, que harán de “juez” y “jurado”, respectivamente.

La jornada fue tildada por los medios de comunicación nacionales de histórica, aunque posiblemente las venideras sean también históricas, ya que solo hay dos precedentes de jefes de Estado que se hayan enfrentado a un proceso similar en EE.UU., Bill Clinton (1993-2001) y Andrew Johnson (1865-1869).

La sesión del Senado se abrió con un acto solemne con la entrega oficial de los cargos políticos contra Trump, de abuso de poder y de obstrucción al Congreso, por parte de los siete legisladores de la Cámara Baja que harán de “fiscales” en el juicio político.

El presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el demócrata Adam Schiff, que será el “fiscal” jefe en este proceso, fue el encargado de leer los cargos políticos ante los senadores.

El primer cargo contempla que “en su conducta como presidente de EE.UU. (…) Donald J. Trump ha abusado de los poderes de la Presidencia”.

La segunda acusación, de obstrucción al Congreso, asegura que “sin motivo o excusa legal, el presidente Trump ha ordenado a agencias, oficinas y funcionarios del brazo Ejecutivo no cumplir con las citaciones del Congreso” a posibles testigos para que declararan durante la investigación para iniciar el juicio político.

Después de la lectura de las acusaciones, los senadores se tomaron un descanso para reanudar la sesión poco después.

En la segunda parte de la jornada, el presidente del Tribunal Supremo, el juez John G. Roberts, juró como jefe de la Cámara Alta, en sustitución del vicepresidente Mike Pence, para asumir el papel de “juez” durante el juicio político.

Por su parte, 99 de los 100 legisladores del Senado (hubo uno, el republicano James Inhofe, que no pudo acudir a la sesión por enfermedad de un pariente) también lo hicieron como miembros del “jurado” en este proceso y firmaron en el llamado libro de juramentos en el que prometieron ser imparciales.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, anunció durante su intervención en el pleno los plazos para que la Cámara Baja presente un informe sumario sobre el caso y que la defensa del presidente haga lo mismo.

McConnell agregó que el Senado volverá a reunirse el próximo martes a las 13.00 hora local (18.00 GMT), para comenzar el juicio político “de facto”.

En declaraciones a la prensa en el Despacho Oval durante un acto sobre libertad religiosa en las escuelas públicas, Trump tachó todo este proceso de “fraude”.

“Creo que debería ir muy rápido, es un fraude, un completo fraude. Tienen esas llamadas perfectas…”, indicó el mandatario.

“El presidente de Ucrania dijo que todo estaba perfecto -subrayó-, y (los demócratas) me imputan políticamente. Es completamente partidista”.

El caso contra Trump se desencadenó en septiembre pasado cuando la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, anunció el comienzo de una investigación de “impeachment” contra él, tras la queja de un informante a los servicios de Inteligencia sobre una llamada telefónica en julio entre el presidente y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski.

En esa conversación, Trump pidió a Zelenski que abriera pesquisas contra su rival político, el exvicepresidente Joe Biden, actual precandidato demócrata a las elecciones de este año, y a su hijo Hunter, por presunta corrupción en Ucrania.

Según la oposición demócrata, Trump condicionó la entrega de casi 400 millones de dólares en ayuda a Ucrania y también la programación de una reunión con Zelenski en la Casa Blanca a su exigencia de que Kiev anunciara que planeaba investigar a Biden.

Pese a la expectación generada y el contexto de aguda división política en EE.UU., el resultado del juicio político es previsible que sea favorable a Trump, dado que los republicanos tienen mayoría en el Senado, donde se precisa una mayoría de dos tercios para destituir al presidente.