El PRM del siglo XXI

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Por Alberto Quezada

El escenario político de la República Dominicana cada cierto tiempo pone en evidencia algunas actuaciones políticas en sus actores políticos fundamentales que llevan a la conclusión decepcionante de que este es un país digno de mejor suerte.

Esto así, por la repetitiva y penosa conducta exhibida por algunos dirigentes y militantes del Partido Revolucionario Moderno (PRM), en su afán legítimo, pero poco racional, de ser colocado en una posición en el Gobierno que recién se inicia.

Las pugnas y confrontaciones entre dirigentes de esa organización política son públicas, están ante los ojos de todos; como en aquellos tiempos del otrora Partido Revolucionario Dominicano (PRD) durante los periodos gubernamentales (1978-1982), (1982-1986).

De verdad que no veo ninguna diferencia entre el PRD de ayer y el PRM de hoy, es la misma cosa, no hay un cambio real en su manera de comportarse; no por que lo digamos nosotros, sino, porque son ellos mismos que con su conducta partidaria se encargan de reproducir esas desagradables inconductas.

Para muestra varios botones. El primero, los pronunciamientos que de manera pública realizó recientemente el ingeniero Ramón Alburquerque en el sentido de que ¨ si no hay puestos de empleos para colocar a los perremeistas en el Gobierno la estadía en el poder de esa entidad política será efímera¨.

Segundo, lo que brota de los labios del fogoso dirigente político Guido Orlando Gómez Mazara, quien exige de manera vehemente y desafiante a los funcionarios del actual Gobierno para que nombren en puestos públicos a la militancia del PRM en sus respectivas instituciones y terminen de sacar a los peledeísta.

Y agrega «hay gente a la que hay que explicarle que cuando venga la confrontación, que está al doblar de la esquina, el instrumento que va a salir a defender la gestión de Gobierno en el callejón, el colmado, la guagua… son los cuadros, entonces le vamos a pedir a ellos que salgan a defender su esfuerzo, que no ha sido retribuído, no».

Si esa organización política decide entonces volver a transitar ese sendero arriba señalado, no estaría demás preguntarle a los perremeistas: ¿quieren volver a presenciar en este siglo XXI, el nefasto episodio del pasado de ver un presidente muerto, don Antonio Guzmán Fernández; o preso, como el doctor Salvador Jorge Blanco?