Por Fernando Peña

El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) decidió en el 2016 una coalición electoral con Danilo Medina-PLD para la conformación un gobierno conjunto de unidad nacional.

En modo alguno eso comprometía la independencia partidaria, estructural y política del PRD, fue una alianza, no una fusión.

Fusión es la integración de dos o más partidos con el objeto de constituir uno.

Coalición es el conjunto de partidos que postulan los mismos candidatos y que han establecido alianzas electorales.

Como la realizada entre el PRD, Miguel Vargas y Danilo Medina-PRD.

Las alianzas o coaliciones pueden ser adoptadas para todos los niveles de elección (presidencial, congresional y municipal), o para un solo nivel de elección.

Ahora, la ley de partidos obliga a los partidos políticos a desarrollar nuevas estrategias a la hora de realizar sus alianzas electorales.

Ya que la ley solo podrá hacer reservas de un 20% de las candidaturas, porcentaje que no les alcanzará para realizar acuerdos y ofrecimientos ventajosos de cara a las elecciones del 2020.

Los más afectados son los partidos mayoritarios quienes por tradición conforman bloques de alianzas con múltiples organizaciones políticas y que producto de la nueva Ley 33-18 se verían limitados en sus ofertas de candidaturas.

La reserva de candidatura, de acuerdo con la Ley para los puestos de senadores, diputados, alcaldes, regidores, directores, subdirectores y vocales de distritos municipales solo tendrán validez si son reservadas por lo menos treinta días antes del inicio de la precampaña que está pautada para el 7 de julio de 2019.

Ante esa realidad el PRD ha definido su propia estrategia, pues la nueva regla de juego viene con el agravante de que las alianzas serán entre partidos y no entre candidatos.

Ha dicho el PRD que el reglamento de la JCE para la aplicación de la Ley Electoral, establece un calendario adelantado para los partidos que van a primarias abiertas y otro más flexible y dilatado para los partidos, “como el nuestro que utilizaran los otros métodos de elección, contemplados por la Ley para elegir sus candidatos”.

Es por ello que el PRD está desarrollando un proceso de preinscripción de aspirantes a precandidatos, como etapa previa, para posteriormente entrar en la fase de inscripción formal.

Eso mismo aplica en relación a las reservas de candidaturas, los partidos que van a primarias abiertas están obligados a adelantar su definición para cumplir con los plazos previstos al respecto; que no es el caso del PRD.

Las reservas del PRD serán oportunamente informadas, con el objetivo político de no afectar ninguna legítima aspiración y al mismo tiempo cumplir con las normativas legales que la rigen.

 Es por ello que ningún aspirante a candidato, ha sido definido y señalado como reservado hasta este momento en el PRD.

El PRD ira a las elecciones con el 80 por cientos de candidaturas propias y el 20 por cientos correspondiente a alianzas electorales.

La legislación establece que toda candidatura de elección popular cedida a dirigentes del mismo partido, o acordada con otros partidos, agrupaciones y movimientos políticos o alianza de partidos dentro de la cuota del veinte por ciento (20%) reservada a la alta dirección de los partidos, movimientos y agrupaciones políticas, será aprobada por los respectivos organismos de máxima dirección.

Un gran reto tiene el PRD y sus dirigentes en estas elecciones del 2020.

La unidad y el entendimiento de la circunstancia son vitales para el éxito.

Debe el partido blanco llevar candidatos atractivos, populares, que conciten simpatías externas, que llamen el voto blanco. No puede ser por capricho, amiguismo o simplemente militancia partidaria, además de eso deben ser candidatos morales, líderes comunitarios, líderes de base en sus demarcaciones.

El PRD, con Miguel Vargas, entró a un nuevo escenario político electoral, sabedor de que la política es cambiante, como todo, de que nada es estático, de que el escenario de la sociedad dominicana de hoy no es igual al escenario que gravitaba cuando estaban en el resplandeciente liderazgo de los viejos zorros de la política dominicana: Pena Gómez, Juan Bosch, Joaquín Balaguer.

El cambio en la política no es solo en su praxis, no, también en el discurso, en la teoría, en la palabra…

Miguel Vargas lo visualizó, como gran estratega y calculista lo asumió a riesgo de todo, solo en su mente estuvo el adecuar al PRD a los nuevos tiempos, cambiar su imagen de violencia y contradicciones por la concertación y la diplomacia política.

El PRD ha sido testigo y protagonista del paso de un sistema de organización y conducción del proceso de desarrollo a otro.

La tarea no ha sido fácil, el activismo político del PRD constituye un elemento diferenciador que apunta a que nos encontramos en una nueva fase en la arena política dominicana.

Y las elecciones del 2020 es un escenario propicio para demostrar ese criterio, y llevar candidatos municipales y congresuales populares en su boleta electoral independiente. Porque la alianza será parcial no total.

Miguel Vargas y el PRD desterraron las grandes contradicciones políticas dominicana, asumió el aura de la concertación, de lo nacional, de la alianza necesaria para afianzar la democracia, el progreso, el proyecto de estabilidad, de nación dominicana.

Se convirtió el PRD, en el nuevo escenario de la sociedad dominicana, en el facilitador de esa concertación, de la agenda política, de los agentes políticos y la ciudadanía.

Eso no puede ser perdido de vista en este escenario nuevo que vive el PRD frente a las elecciones del 2020.

Las elecciones municipales están pautadas para el 16 de febrero de 2020, mientras que las presidenciales y congresuales se celebrarán el 17 de mayo del mismo año.

El 6 de octubre de 2019, se realizarán las primarias internas para que los partidos elijan a sus candidatos, según la Ley de Partidos.

El PRD actúa con cautela, con ventaja, pero sin sobrepasarse…