El petróleo de Texas (WTI) subió este viernes un 2,27 %, hasta los 98,32 dólares el barril, tras una semana de oscilaciones marcada por los ataques cruzados a instalaciones energéticas de Estados Unidos e Israel contra Irán, y del país persa contra países de la región, y las medidas para intentar desescalar el precio del crudo por parte de la Administración de Donald Trump.

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Al término de la sesión, los contratos de futuros para el mes de abril sumaban 2,18 dólares al cierre anterior, cuando llegó a los 96,14 dólares el barril.

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El Texas cerró este viernes casi cinco dólares por barril por encima de la clausura del lunes, cuando llegó a los 93,50 dólares. Aun así, en el acumulado de la semana restó un 0,49 %. En el caso del mensual, lleva ya acumulado más de un 48 % de ascenso.

Esta semana, el Texas superó la barrera de los 100 dólares en varias ocasiones, aunque pese a la fuerte volatilidad en las operaciones durante la jornada, ningún día cerró por encima de esta cifra pese a la atenta mirada de los inversores al Golfo Pérsico.

La guerra en Oriente Medio, originada hace hoy 21 días, tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, sigue manteniendo disparado el precio del petróleo, especialmente por el cierre del estrecho de Ormuz, clave para un 20 % del transporte mundial de crudo y buena parte del gas.

Esta semana estuvo marcada por los bombardeos de Israel y Estados Unidos contra unas refinerías de gas iraníes en la Zona Económica Especial de Energía de Pars Sur, en Asalouye, en la costa sur, que forman parte del mayor yacimiento de gas del mundo que comparten Irán y Catar.

El Ejército iraní prometió que no iba a quedar impune y poco después Irán lanzó ataques este miércoles a Emiratos Árabes Unidos y Catar, que provocaron un incendio en la refinería de Ras Laffan, la principal de gas natural licuado del país, y en un depósito de combustible para aviones en Riad.

Irán advirtió este jueves de que para la respuesta dada hasta la fecha utilizó solo “una fracción” de su capacidad y avanzó que en caso de que haya otros no habrá “contención” en su represalia y la Guardia Revolucionaria amenazó con destruir el sector energético en el golfo Pérsico si se repiten los ataques contra sus instalaciones.

Trump, por su parte, aseguró que no va a repetir ataques contra la infraestructura energética iraní, a no ser que se produzca un ataque por parte de Teherán, que hará que Washington, “con o sin la ayuda o el consentimiento de Israel” vuele por los aires Pars Sur.

En vistas de que la situación no parece que se vaya a solucionar en un futuro reciente, el Gobierno de EE.UU. ha empezado a estudiar medidas de emergencia para bajar el precio del crudo como “retirar” las sanciones al petróleo iraní que ya se encuentra en tránsito marítimo, que estiman en unos 140 millones de barriles.

Además, EE.UU. anunció que liberará 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo, que se suman a los 400 millones de barriles adicionales de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Y el mandatario ha suspendido durante 60 días la Ley de la Marina Mercante de 1920, que exige que el transporte marítimo entre puertos estadounidenses se realice en barcos construidos, propiedad y tripulados por estadounidenses. EFE