El espejo colombiano

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Por Sergio Sarita Valdez

Releyendo ciertos datos históricos acerca de los viajes de Cristóbal Colón a la Española, conjuntamente con las travesías de Fray Bartolomé de Las Casas, luego de su renuncia como encomendero hasta convertirse en defensor de los derechos de los aborígenes, pienso en el tiempo que se tomaba el lleva y trae entre las tierras del Caribe y el continente europeo.

En menos de 6 siglos logramos comunicar simultáneamente en tiempo real con nuestros antípodas asiáticos. Las redes sociales nos hacen testigos de imágenes y videos en donde uno se siente parte del drama compartido.

Los acontecimientos que se generan en el continente americano y que son captados desde nuestra media isla caribeña refuerzan el valor de aquella lapidaria frase escrita 165 años antes de la Era cristiana por Publio Terencio Africano en su obra “El enemigo de sí mismo”: “Soy un hombre, nada humano me es ajeno”.

Mi mente se traslada al llamado período de la historia dominicana de la España Boba que va de 1809 a 1821.

En ese último año un soñador burócrata intelectual criollo, el doctor José Núñez de Cáceres, proclamó el primero de diciembre el nacimiento del Estado Independiente del Haití Español, anexado a la Gran Colombia gobernada por el gran libertador Simón Bolívar. Cinco semanas después de que Bolívar lograra enterarse de la proclama, el ejército haitiano pasaría a ocupar por 22 años el actual territorio dominicano.

En la última semana de abril de 2021 el Ministerio de Hacienda de Colombia pone en ejecución una nueva reforma tributaria que contemplaba un sustancial aumento de los impuestos a las personas con sueldos por encima de los seiscientos sesenta y tres dólares mensuales, así como otra carga impositiva al agua, la luz, el gas, servicios funerales, equipos electrónicos y otras mercancías de uso obligatorio general.

Las protestas sociales masivas a nivel nacional no se hicieron esperar, generando de esa manera una panorámica de terror en la que el común denominador era la violencia, resultado de la respuesta policíaco- militar ordenada por el jefe de Estado de esa nación suramericana.

En las noticias diseminadas por las redes se repetían a modo de consigna frases de la población civil tales como “Nos están matando, pedimos ayuda internacional”.

Tan amplia y contundente fue la reacción de la gente afectada por las medidas gubernamentales que el presidente se vio forzado a echar para atrás la ejecución de la nueva ley de reforma impositiva.

Lamentablemente ello solo ha ocurrido luego de que decenas de muertos y centenares de detenidos se hayan producido en la patria santandereana.

Colombia vive uno de los momentos más dramáticos de su historia contemporánea. Desde el inicio de la guerra entre liberales y conservadores que a finales de la década de los cuarenta del siglo XX le costó la vida al líder de masas Jorge Eliécer Gaitán, pasando por una larga lucha guerrillera detenida tras los acuerdos de paz firmados en Bogotá el 24 de noviembre de 2016, aún todavía esa gran nación no logra la paz social anhelada por todos.

Si esa preocupante situación le sucede en medio de una pandemia a un país con alrededor de 50 millones de habitantes, repartidos en 1.143 millones de kilómetros cuadrados con una gran riqueza de petróleo, gas natural, energía hidráulica, minerales y café entre otras, ¿Qué podría ocurrir si en República Dominicana se generara un paquete fiscal similar?

¡Mirémonos en el espejo colombiano!

¿Qué podría ocurrir si en República Dominicana se genera un paquete fiscal similar?