Riad, Arabia Saudita. Cazas de Israel y Estados Unidos bombardearon este martes el centro de Teherán y los iraníes intensificaron sus ataques a instalaciones petroleras e intereses estadounidenses en el Golfo, en el cuarto día de una guerra sin límite de tiempo.
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Los ataques de ambas partes arrecian incendiando las monarquías petroleras del Golfo, dejando decenas de miles de viajeros varados, paralizando el estrecho de Ormuz y disparando el precio del oro negro, aunque por el momento el impacto en el crudo es menor que en la pandemia de covid-19 o la guerra en Ucrania.
El número de muertos en esta guerra desencadenada el sábado por los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán subió a más de 780 en territorio iraní, según la Media Luna Roja local. AFP no ha podido verificar este saldo.
Teherán se ha convertido en una ciudad fantasmal para los habitantes que no han huido de las bombas.
“Me da miedo caminar por las calles desiertas”, dice Samireh, una enfermera de 33 años que se ha quedado por sentido del deber.
Según la agencia de noticias Tasnim, cazabombarderos israelíes y estadounidenses apuntaron al edificio que alberga la institución encargada de elegir al líder supremo que sucederá al ayatolá Alí Jamenei, muerto el primer día de la guerra.
Israel anunció el martes haber llevado a cabo ataques aéreos contra la presidencia iraní y las oficinas del Consejo Supremo de Seguridad Nacional en Teherán, y contra instalaciones de producción de misiles balísticos en todo el país.
La agencia de la Unión Europea para el asilo teme un “flujo de refugiados de una magnitud sin precedentes” desde Irán, que cuenta con cerca de 90 millones de habitantes.
“Demasiado tarde”
Entre tanto el presidente estadounidense cierra la puerta al diálogo.
“Quieren hablar. Dije: ‘¡Demasiado tarde!'”, dijo Donald Trump.
El mandatario declaró que “prácticamente todo ha sido destruido” en Irán, en una ofensiva que, según él, se decidió porque Washington pensaba que Teherán iba “a atacar primero”.
“En cierto modo, puede que yo le haya forzado la mano a Israel”, dijo el republicano, contradiciendo la versión del jefe de la diplomacia, Marco Rubio, quien había dicho la víspera que Israel desencadenó la guerra.
Washington, que ha registrado seis bajas de soldados, ha sufrido ataques directos a sus intereses.
La embajada estadounidense en Arabia Saudita fue blanco de dos drones iraníes que provocaron un incendio, obligándola a cerrar sus puertas, como ya hizo la legación diplomática en Kuwait.
Irán advirtió a las potencias europeas que se mantengan al margen de la contienda después de que Alemania, Francia y el Reino Unido se mostraran dispuestos a emprender “acciones defensivas” para destruir las capacidades militares iraníes.
“Sería un acto de guerra”, declaró el Ministerio iraní de Relaciones Exteriores.
Teherán ha multiplicado sus ataques en la región.
Periodistas de la AFP oyeron fuertes explosiones este martes en Doha y Dubái, y dos habitantes de Abu Dabi también dijeron haber escuchado detonaciones en la capital emiratí.
Los drones iraníes también alcanzaron centros de datos de Amazon en Baréin y en Emiratos Árabes Unidos. Catar afirma haber frustrado los ataques contra el aeropuerto internacional Hamad.
Israel dice que atacará a Hezbolá hasta el desarme
En Líbano prosiguen los ataques de Israel en respuesta a los disparos del movimiento Hezbolá, respaldado por Irán, que dijo haber apuntado a tres bases militares en suelo israelí.
Según la unidad de gestión de desastres del gobierno libanés, más de 58,000 personas fueron desplazadas por los ataques.
“Estamos decididos a eliminar la amenaza que representa Hezbolá y no nos detendremos hasta que esta organización sea desarmada”, declaró este martes el jefe del Estado Mayor israelí, el teniente general Eyal Zamir.
Según el ejército, sus fuerzas interceptaron y destruyeron “varios proyectiles que cruzaron desde Líbano a territorio israelí” este martes.
El sábado, al comienzo de la operación, Trump llamó a los iraníes a sublevarse para derrocar la república islámica en el poder desde 1979.
Pero este martes pidió a los manifestantes que esperen a que la situación se haya estabilizado.
El mandatario dijo además que los bombardeos habían matado a quienes Washington consideraba posibles sucesores de Jamenei, y que otro ataque “importante” había golpeado una reunión para elegir al nuevo liderazgo.
Israel afirma que, con la guerra, se busca impedir que Irán se dote de la bomba atómica y de destruir sus capacidades balísticas.
Según el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Irán hubiera podido “apuntar a Estados Unidos” en cuestión de “meses”.
No obstante, el canciller iraní, Abás Araqchi, insistió en X: “nunca ha habido una supuesta ‘amenaza iraní'”.









