Dos sacerdotes y una misión

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Por María Hernández

Son dos de los sacerdotes dominicanos que más empatía demuestran por su comunidad, sin dejar de reconocer los méritos de muchos otros que por la poca disponibilidad de tiempo no podemos mencionar. Los padres Abraham Apolinario y José Luis Hernández se han destacado, desde el mismo inicio de su vocación, por defender las causas de los más necesitados y en los barrios de nuestro país en donde más problemas sociales se pueden encontrar.

Hace muchos años tuve la oportunidad de conocerlos cuando ambos conformaban el equipo de dirección de la emisora Radio ABC, 540 A.M. del grupo de la Unión Dominicana de Emisoras Católicas ( UDECA), al que también pertenecen Radio Santa María, Radio Marién, Radio Enriquillo, Radio Seybo, Radio Cayacoa, Radio Vida, Radio Magis FM, Radio Horizonte, Radio Corazones y recientemente, Radio María, entre otros medios de comunicación cristianos.

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La rectitud de carácter es una de las virtudes similares en ambos por lo que han encontrado la oposición de algunos que piensan que los curas no deben involucrarse en los problemas de su comunidad y que solo deberían limitarse a oficiar su misa en las iglesias.

Sin embargo esa actitud, sin dobleces, se combina con la gracia y la sonrisa que a ambos caracteriza. Han cambiado la cara de la sociedad en la cual han tenido la oportunidad de interactuar con sus comunitarios y sacar a los jóvenes del bajo mundo de los vicios y de la corrupción.

Recuerdo en una ocasión que para una Semana Santa el padre José Luis tuvo la entereza de vaciar las piscinas que habían instalado unos desacatados jóvenes a los que se enfrentó por la forma en que se exhibían unas jóvenes adolescentes, como si estuvieran en una playa cualquiera junto al consumo de alcohol y otras sustancias.

Además, en septiembre de este 2021 el sacerdote Hernández denunció que estaba recibiendo presión de algunos funcionarios del Ministerio de Educación y de muchos de sus compañeros religiosos para que diera inicio al año escolar en la escuela y liceo parroquial San Pablo Apóstol, de Cristo Rey, en el Distrito Nacional, a pesar de que no tenía condiciones para recibir a los alumnos por lo que no dio su brazo a torcer.

En marzo de este año el padre José Luis Hernández celebró con una misa de acción de gracias los 30 años de ordenación sacerdotal y en la actualidad continúa como párroco de la iglesia católica de Cristo Rey.

Se le asignó un primer trabajo sacerdotal en la parroquia de La Zurza en donde asegura recibió su primera prueba de fe y sacrificio.

Hernández nació el 3 de junio de 1961, en el Distrito Municipal de la Victoria, en Santo Domingo Norte y fue ordenado como sacerdote el 16 de marzo de 1991, en el Santuario Virgen Schoenstatt, en esa demarcación.

Mientras, en noviembre de 2019 se celebraron con una Eucaristía los 40 años de ordenación Presbiteral del Rvdo P. José Abraham Apolinario Abreu. Estuvo realizando estudios en Francia, por un tiempo, y luego ha realizado ministerios en barrios de Santo Domingo y Villa Mella, así como un año en Bayaguana y otro en Villa Altagracia, como ha detallado por diferentes medios.

En 2020, a inicios de la pandemia, el sacerdote Abraham Apolinario reflexionó sobre el mensaje cristiano y lo describió como un mensaje de esperanza y recomendó a las autoridades distribuir las cargas y los recursos de una manera justa en donde se prioricen las cosas fundamentales por encima de las secundarias. Observó que la sociedad dominicana tiene que cambiar a partir de la actual crisis de la pandemia y dar más importancia al servicio de la salud. “No es posible que la humanidad siga dando fortunas a los que nos entretienen y sin embargo pagando precariamente a los que nos enseñan y a los que nos cuidan”, resaltó en una entrevista a los periodistas Juan Bolívar Díaz y Adalberto Grullón

Recientemente, el padre Abraham Apolinario, quien es el vicario general de la Arquidiócesis de Santo Domingo en Salcedo, dijo en su homilía en memoria del asesinato de las Hermanas Mirabal, Patria, Minerva y María Teresa que estas fueron víctimas del abuso del poder gubernamental como ahora mismo sucede con las deportaciones de haitianas embarazadas recién paridas. Sostuvo que “el abuso denigra al abusador y al abusado, pero deshonra más al abusador”.

Dos amigos sacerdotes cuya misión es defender las causas más nobles y justas y llevar aliento a los más necesitados, no solo de ayuda material sino espiritual, y que lo han logrado y continúan haciéndolo, desde sus diferentes escenarios religiosos, sembrando esperanza y aliento en cada rincón de la República Dominicana por donde les toca caminar.