Dos muertos y locales quemados en continuación de protestas en Haití

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Puerto Príncipe. Al menos dos personas muertas y varios locales incendiados, incluido parte del área frontal de la embajada de Canadá en Haití, es el balance de las manifestaciones escenificadas este domingo en la capital del país, en el inicio de una semana de protestas para exigir la renuncia del presidente Jovenel Moise.

Un hombre acusado de matar a un manifestante, y que se refugió en una banca de lotería, fue lapidado hasta la muerte por manifestantes en el barrio de Cité Soleil. Efe confirmó ambas muertes.

En Pétion-ville y Delmas, los manifestantes atacaron varias instituciones privadas y públicas, además de saquear comercios.

A la entrada de la embajada canadiense en Puerto Príncipe fueron incendiados varios neumáticos, lo que produjo dañó parcialmente parte del letrero que identifica el lugar.

Una parte de los miles de manifestantes que exigían en las calles de salida de Moise utilizaron cócteles molotov para causar incendios.

El restaurante “Coin 95” fue completamente quemado, al igual que dos automóviles y una gasolinera fue saqueada en Pétion-Ville, al igual que una sucursal de Unibank.

Los manifestantes marcharon desde Cité-Soleil, Canapé-Vert y Champs de Mars para unirse a la manifestación en el área Carrefour de l’aéroport, que los manifestantes llaman ahora el “Carrefour de la Résistance”, donde se han erigido frescos en memoria de las víctimas de las protestas antigubernamentales.

A lo largo de la ruta colocaron barricadas de neumáticos en llamas. Inicialmente fueron acompañados por el religioso Mackenson Dorilas, quien pidió que la protesta se realizara de manera pacífica.

Horas antes de estos incidentes, varias decenas de policías se manifestaron en las calles para exigir mejores condiciones de trabajo. Al final de la protesta, los agentes enviaron un mensaje a la Dirección de la Policía Nacional en Pétion-ville.

Las policías dieron de plazo a las autoridades hasta el miércoles para responder a sus demanda y amenazaron con asumir una nueva fase de las protestas o, incluso, deponer las armas.