De Política y Conciencia Ciudadana

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El proceso electoral marcha sin mayores tropiezos.

Las autoridades electorales aseguran que mantienen el control sobre el programado certamen del próximo año.

Con mayor efervescencia en unos que en otros, los partidos se adaptan a los requerimientos de la ley y apuran pasos para la confirmación y presentación de candidaturas.

Vale decir que en  modo alguno podemos darle de lado a este importante proceso, pero de ninguna manera debemos descuidar otros relevantes puntos de la agenda nacional.

Y los ejemplos abundan.

No perdamos de vista a Haití y su marcado y peligroso proceso de deterioro general. Este constituye nuestro principal reto y riesgo. Que a nadie le quepa duda.

Enfoquemos nuestra atención en los problemas sanitarios que afectan sobre todo a sectores vulnerables. No nos andemos por las ramas, el dengue se extiende y la malaria ha retornado.

Pero tampoco descuidemos las amenazas fitosanitarias que nos vienen del vecino país, y de otras que están presentes con letales enfermedades en el sector agropecuario del entorno comercial latinoamericano.

Recordemos que hay obras por concluir este año, algunas de ellas todavía torpedeadas por intereses ajenos al bien común. Ya vemos, entonces, la pertinencia del alerta.

Tengamos presente que los políticos, por su propia naturaleza y respondiendo a un sistema que los norma y a quien le sirven, saben y suelen ponerse de acuerdo para sus fines.

Sabemos que de ellos depende, en grado sumo, el destino de la nación. Pero que sobre ellos, de la misma manera, siempre deberá actuar la poderosa conciencia ciudadana.