Cortos cinematográficos dominicanos, lo identitario y lo social.

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Humberto Almonte

Productor y analista de cine

La certeza viene de las diligencias analíticas, del conocimiento de los problemas, pasando por una deconstrucción a fondo del objeto que se analiza, sus especificidades, fortalezas, debilidades y propuestas de futuro. Así asumimos el acercamiento  a los cortometrajes producidos en la Republica Dominicana.

En el trayecto del año que transcurre hemos tenido acceso a unos 400 cortometrajes dominicanos, más o menos, lo que nos da una cierta idea del panorama productivo en esta área fílmica local. Su buena salud en cuanto a la cantidad, deja ver las líneas temáticas por donde se mueven.

La identidad es uno de los temas a desarrollar en la cinematografía local, y pese a largometrajes como Cocote, Miriam Miente, o a cortos como Dolore, Liborio, entre otros, la producción local no es muy prodiga que digamos abordando esas áreas en ninguno de los géneros que dominan la taquilla.

Lo social o la cultura profunda dominicana no permean la mayoría de las producciones locales. Y no lo hacen pese a que muchos realizadores creen que porque están situados geográficamente en nuestros territorios, el hecho per se los hace reflejar la cultura del conglomerado dominicano. Lamentamos decirles que eso no basta si las intencionalidades no están claras y el mensaje no está bien construido.

Entre la identidad, lo societario o la inclusión, existen unos lazos que los cortometrajistas iluminan con sus obra. Por eso echamos un vistazo a Palo Muerto, Cólera Sustancial y Ellas, que validan con sus imágenes un discurso sobre lo nuestro, lo humano y aquellos derechos que aún no poseemos en el grado adecuado.

Imágenes de las búsquedas

La profunda mirada de Palo Muerto (2019), sobre  la identidad Dominicana, se basa en la inmersión que logran sus realizadores Oscar Pérez de la Cruz y Mary Helen Ferreiras en la música y su relación con la muerte, una simbiosis popular que une el duelo por los seres fallecidos y lo lúdico, en un documental que nos refleja con precisión.

El documental posee una factura técnica que refuerza la expresividad de su temática y destaca la seriedad de la investigación que integra a figuras como la antropóloga y etnomusicóloga Martha Ellen Davies, músicos como Toné Vicioso o los integrantes de la comunidad. Los factores mencionados anteriormente hicieron a Palo Muerto merecedor en La Semana Más Corta 2019 de la Pucmm de los premios a Mejor Tesis Documental y Mejor Fotografía.

Cólera Sustancial  (2019), de Rosibel Parra se introduce en el mundo de los prejuicios familiares sobre las orientaciones sexuales con una limpieza en la ejecución que le convierte en un excelente ejemplo de cómo unir la observación de un factor social a un vehículo visual que lo presente adecuadamente.

La realizadora  Parra se apunta a la sutileza convirtiendo al espectador en participante de la trama sin intentar forzar la comprensión, apostando al panfleto. Este trabajo ganó como Mejor Corto de Ficción en La Semana Más Corta 2019 de la Pucmm.

Los retos de realizar un corto en minuto y medio, que además se exprese con claridad acerca de una problemática tan compleja y actual como es la trata de personas, es lo que enfrentó Ellas de Patricia Narpier. No irse de bruces por la brevedad y la transposición visual es de agradecer.

Contar una historia sin decir una sola palabra es un ejercicio de lenguaje cinematográfico que no todo el mundo logra, pero que Patricia si hizo en Ellas  y eso le supuso alzarse con el tercer lugar del Festival del Minuto y Medio de Trata de Personas que auspició el Ministerio de la Mujer.

Identidad, Cine y Sociedad

Los realizadores de cortos han atravesado lo identitario y lo social de manera más recurrente y a veces con mayor rigor que sus pares de los largometrajes. Dada la juventud y la formación académica de estos hacedores, quedamos a la espera de más y mejores obras. 

La confluencia entre  Palo Muerto (2019),  Cólera Sustancial  (2019),  y Ellas (2019), es que sus hacedores Oscar Pérez de la Cruz y Mary Helen Ferreiras, Rosibel Parra y Patricia Narpier, asumen el tratamiento de la identidad o los temas sociales con una factura técnica y estética que amplifica su mensaje, poniendo a disposición del espectador estas obras sin estridencias ni poses populistas