Consejos de “Metiches”

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Casi todos apreciamos la justa y objetiva valoración de los organismos de evaluación y crédito internacional sobre el desempeño de la economía dominicana en medio de la dañina pandemia de Covid-19 que azota al mundo.

Las ponderaciones al país, sobre todo en el plano de las políticas monetarias, financieras y fiscales, han sido reiteradas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe CEPAL, como por las más reputadas agencias calificadoras a nivel mundial.

Sin embargo, desde el gobierno y otras instancias nacionales, hay quienes se rasgan las vestiduras cuando esos mismos organismos nos advierten, por ejemplo, sobre nuestra acentuada debilidad y desequilibrio fiscal.

Esas entidades nos han hecho señalamientos puntuales sobre la acumulación de nuestra deuda y el aparente retraso o descuido para abrir espacio a políticas de reformas que nos permitan mejorar los ingresos del Estado y desacelerar el endeudamiento.

A este componente vital, que es la reforma fiscal, para obtener capacidad de respuesta a la demanda creciente de bienes y servicios, estos organismos añaden su preocupación sobre un eventual deterioro del clima de estabilidad social en el país.

Esta conducta de aplausos a los reconocimientos y de enojos cargados de desprecio ante las críticas o advertencias, se hace presente también en el ámbito de la diplomacia o relaciones con naciones como los Estados Unidos.

Cuando el Departamento de Estado o cualquier agencia de esa poderosa nación nos dan “buenas notas” en sus informes o evaluaciones sobre nuestro desempeño en muy diversas áreas, aplaudimos con entusiasmo y nos desbordamos en gratitud y valoración sobre esa potencia.

Pero resulta que no más esa nación, principal socia comercial con elevada influencia en el país, aceptada o estimulada durante años por nuestra clase gobernante, nos coloca en lista negativa, de inmediato asoma el cuestionamiento severo ante la “intromisión”.

Los organismos de crédito y evaluación internacionales no mienten cuando advierten sobre el incremento de la deuda y la imperiosa necesidad de reforma fiscal en el país.

No inventan cuando insisten en la necesidad de incrementar la lucha en el combate a la pandemia y advertir sobre el incremento de la pobreza y del proceso de endeudamiento que ha provocado.

El Departamento de Estado, por su parte, pone en alto relieve la irrefutable verdad sobre el deterioro que se observa en el sistema sanitario, en las debilidades que persisten en nuestro sistema de justicia y en el incremento de las actividades del narcotráfico y la inseguridad en el país.

Por mucho que duela y lastimen el alma patriótica y soberana de la nación, estas clarinadas le sientan bien al país, sobre todo a un pueblo sometido a los rigores de la desigualdad en todas sus manifestaciones y que precisa de respuestas atinadas y a tiempo.

Ante estos irrefutables hechos, más que reñir o demeritar, lo más aconsejable sería hacer caso a estos irreverentes, pero oportunos “metiches”.