Capacidad de Respuesta

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Las alzas registradas en los precios de diversos productos y servicios en el país  se veían venir.

Los incrementos  en los denominados commodities han estado impactando el mercado mundial, reflejándose en el país  durante los últimos meses del año pasado y en todo el periodo enero-junio de este 2021.

Los insumos para el sector agropecuario, como para industrias tan importantes como la construcción, han recibido fuerte impacto en sus precios, lo que ha conllevado alzas considerables en los costos operacionales.

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El trigo, la harina y el maíz, en el caso del agro, como el  acero, el petróleo y los fletes se han mantenido en alza, en medio de una pandemia que ha provocado cierre de actividades económicas que agravan la situación.

A las alzas registradas en diversos productos agropecuarios se ha sumado esta semana un importante incremento en el precio del pan.

Junto a esos alimentos, el mercado también se ha visto impactado con alzas en los materiales de construcción y en el transporte que ha tenido que ser asumido por el gobierno a través del subsidio.

El pan, como el pollo y el arroz, constituyen alimentos básicos en la canasta del pueblo dominicano, como lo son el transporte y la construcción, por lo que cualquier variación en su precio desata la repulsa inmediata, sobre todo en los niveles más vulnerables que conforman la mayoría de la población.

Tomar conciencia sobre las causas externas de esta espiral alcista que ciertamente escapa al control de autoridades y productores, no es óbice para reconocer también la ausencia de previsión en importantes instancias oficiales.

De la misma manera que las autoridades monetarias y financieras han sido capaces de monitorear y estudiar el fenómeno, creando y ejecutando políticas de contingencia que nos han permitido amortiguar los impactos en planos tan relevantes como el mercado cambiario, han hecho falta esos niveles de previsión, seguimiento y accionar en otras áreas.

La pandemia del Covid-19 y sus secuelas en el ámbito económico ha devenido en una gran prueba para autoridades y productores.

La indeseada, aunque coyuntural espiral alcista que nos afecta, pone nueva vez de manifiesto la necesidad de cambios urgentes en el quehacer de nuestras instituciones oficiales llamadas a liderar los procesos que nos permitan abordar estas contingencias en forma eficiente.

En áreas tan vitales como la producción y comercialización de alimentos es innegable que nos ha faltado capacidad de respuesta ante una crisis previsible.

Con la planificación como primera gran ausente, el proceso para garantizar la seguridad alimentaria en forma sostenida deja mucho que desear.

Por ello apostamos a la planificación, incorporación de tecnología, valor agregado, disminución de la intermediación y diversificación como plataforma fundamental para afrontar  las contingencias y garantizar  la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenido.