Camino Hacia las Reformas

23

El presidente Luis Abinader se ha propuesto liderar un amplio proceso de cambios estructurales, sobre la base de 12 proyectos de reformas.  

Esa voluntad transformadora del jefe del Estado ha sido respaldada sin mayores reservas por el liderazgo político, social y económico de la nación, que aceptó y asiste a la mesa del diálogo convocado para esos fines.    

Como es conocido y han demostrado iniciativas similares, avanzar y lograr cambios de tanta relevancia, en democracias con ostensibles debilidades como la nuestra, plantea grandes retos y virulenta resistencia.    

Publicidad

En su iniciativa transformadora, el presidente Abinader ha apelado a la reforma constitucional como primer pilar de su voluntad de cambios, tema que por su  sensible  relevancia política, se constituye, como al efecto, en el primer valladar para el recien iniciado diálogo.    

De igual manera, llama la atención la efervencia que han generado  los aprestos para la esperada reforma fiscal, con las consabidas y reiteradas advertencias sobre su contenido, cuyos efectos  puedan resultar nocivos para una población ya afectada por una espiral alcista, aún sea temporal, en un ambiente todavía marcado por los rigores de la pandemia.    

No obstante estas condicionantes, el proceso hacia las necesarias reformas debe continuar, aunque para ello se deban reconsiderar las pautas y el orden de prioridades, a los fines de tomar senderos menos pedregosos hasta lograr el gran objetivo.  

Quizás, decimos nosotros, se deba apelar al abordaje de reformas  iniciadas que están a la espera de ser completadas  como es  el importante Pacto Eléctrico.    

Probablemente sea menos tortuoso afrontar en esta etapa el tema del Código Laboral, para el cual ya se tienen a mano propuestas del sector empresarial y de las centrales sindicales.    

Estimamos que en estas circunstancias sería más viable culminar los trabajos para el renovado Código Penal, como avanzar con las propuestas también conocidas para la muy necesaria reforma del sistema de la seguridad social.  

 Acaso no sería mucho más oportuno consensuar de una vez y por todas la Ley o Código del Agua y avanzar en forma vigorosa con las reformas policial, penitenciaria y de seguridad ciudadana.    

Estas, como las restantes transformaciones que plantea el presidente Abinader deben seguir recibiendo el respaldo de toda la sociedad, aunque siempre advertidos de que su abordaje amerita del tacto que impone nuestra realidad.    

Insistimos en que todos  deseamos y debemos apurar los pasos hacia unas reformas que nos garanticen una nación fortalecida en sus instituciones y en capacidad de afianzar un proceso  sostenido de desarrollo integral.    

Pero vayamos por parte. Un paso tras otro y con pisadas firmes que nos eviten graves tropiezos.