Biotecnología: el punto vital para la agricultura

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Por Martín Polanco

Para realizar y conseguir una cosecha agrícola rentable -y especialmente sana- la planta que se utiliza en la siembra es fundamental. Esa puede ser la diferencia entre “valió la pena invertir o simplemente fracasé”.

En el país, el Centro de Biotecnología Vegetal (Cebive), que es un departamento del Instituto de Innovación en Biotecnología e Industria (IIBI), realiza en su laboratorio multiplicación in vitro de plantas para cultivos de interés agrícola, y dentro de ellas las musáceas (bananos y plátanos) son de las más importantes. El Cebive también multiplica raíces y tubérculos, como es el caso de la yautía coco (la amarilla y la blanca) y está en capacidad de hacer lo propio con otros rubros, como la yuca, batata, piña y papa. En el caso de la papa, para hacer la multiplicación tiene que ser para un proyecto muy puntual, porque no se puede realizar esa multiplicación, si luego no tendrá salida o no se tiene previsto sembrarla. Hasta ahora, la semilla de papa con la que se siembra las tierras en República Dominicana es importada.

Otra parte fuerte del Cebive es la ornamental, si se mira desde el punto de vista de la importancia del rubro a nivel local, especialmente en el caso de las orquídeas. La institución está en capacidad de multiplicar algunas variedades de plantas ornamentales, de esas que normalmente las empresas locales compran en otros países y luego traen al territorio nacional. El Cebive tiene una capacidad instalada para reproducir entre tres y 3.5 millones de plántulas por año, si se trabaja a toda capacidad, y dependiendo del cultivo que se trate. Si es papa, por ejemplo, fácilmente en un año se producen cuatro millones, pero si es musácea y piña, ahí “la cosa” cambia un poco por la naturaleza de esos rubros, según explica el ingeniero Julio Mejía, encargado del Cebive. Anualmente se están multiplicando como material de inicio de plantaciones comerciales alrededor de 150,000 plantas, calcula Mejía, en una conversación con elCaribe junto a la directora ejecutiva del IIBI, Agripina Ramírez. “Sabemos que en el campo esas plantas reciben una multiplicación adicional”, indica. Y agrega: “Por ejemplo, si tú produces 50 mil plantas de yautía coco, eso implica que tú puedes multiplicar a partir de ahí alrededor de medio millón de plantas en menos de un año, gracias a la capacidad que tiene ella de multiplicarse a nivel de campo. Eso es bueno para los agricultores”. El IIBI subsidia casi el 50% del costo de la planta cuando la entrega a los productores, asegura de otro lado Ramírez. Eso quiere decir que esas plántulas salen a la mitad del precio que se comercializan en el mercado. El pasado y el antepasado año se subsidió por venta de vitro plantas alrededor de un millón 300 mil pesos a pequeños y medianos productores. “Lo más importante es que estamos apoyando la producción nacional con material sano y de calidad a través de la biotecnología”, dice Ramírez. “Son plantas con potencial comercial”, agrega Julio Mejía en el diálogo. Antes, la producción iba más a la Línea Noroeste, pero eso se ha ido extendiendo y hay clientes en Azua y en otras provincias que usan la vitro planta para la siembra de rubros con vocación exportadora, como es el caso del banano.

Un personal técnico del laboratorio ofrece también asistencia y acompañamiento, para que el productor no se quede solo en el proceso y pueda ser mucho más exitoso. Cuando eso ocurre, también se beneficia el consumidor final. Los equipos que tiene el Cebive son de última generación, es decir, de tecnología de punta.