LISBOA (AP) — El análisis “post mortem” por parte de Gerard Piqué fue tan brutal como la humillación sufrida minutos antes por el Barcelona ante el Bayern Múnich.

“Un partido horrible, una sensación nefasta”, sentenció el defensa emblemático del Barcelona. “Vergüenza es la palabra. No se puede competir así, no se puede ir así por Europa. No es ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez, es muy duro. Espero que sirva de algo, el club necesita cambios”.

El marcador fue lapidario, un 8-2.

¿Otra cifra reveladora?, 74. Ése es el número de años que habían transcurrido desde la última vez que el Barça había recibido tantos goles en un encuentro.

“Creo que ahora sí que hemos tocado fondo. Todos tenemos que mirar para dentro y reflexionar y decidir qué es lo mejor para el club”, comentó el abatido Piqué en la entrevista sobre la cancha con la televisión, tras la goleada que apeó del torneo en los cuartos de final a un equipo que se ha coronado cinco veces en Europa.

En las capitulaciones de las dos campañas previas, ante la Roma y el Liverpool, el Barcelona dilapidó la ventaja que había conseguido en la ida. En este torneo modificado por el coronavirus, el equipo no tuvo oportunidad alguna en un duelo único de eliminación directa.

Ni siquiera Lionel Messi pudo salvar al cuadro español al final de una campaña enturbiada.

La noche en Lisboa fue espeluznante para el Barcelona. Para colmo de sus vergüenzas, fue Philippe Coutinho quien propinó los últimos y demoledores golpes.

“Creo que ahora sí que hemos tocado fondo. Todos tenemos que mirar para dentro y reflexionar y decidir qué es lo mejor para el club”, comentó el abatido Piqué en la entrevista sobre la cancha con la televisión, tras la goleada que apeó del torneo en los cuartos de final a un equipo que se ha coronado cinco veces en Europa.

En las capitulaciones de las dos campañas previas, ante la Roma y el Liverpool, el Barcelona dilapidó la ventaja que había conseguido en la ida. En este torneo modificado por el coronavirus, el equipo no tuvo oportunidad alguna en un duelo único de eliminación directa.

Ni siquiera Lionel Messi pudo salvar al cuadro español al final de una campaña enturbiada.

La noche en Lisboa fue espeluznante para el Barcelona. Para colmo de sus vergüenzas, fue Philippe Coutinho quien propinó los últimos y demoledores golpes.

Los monarcas alemanes navegaban ya tranquilos en la semifinal con una ventaja de 5-2 cuando enviaron a la cancha al brasileño, a fin de que disputara los últimos 15 minutos.

Coutinho encontró tiempo suficiente para prodigar una asistencia —colocando el balón en la cabeza de un desmarcado Robert Lewandowski— antes de conseguir su propio doblete contra un arquero a quien conoce bien.

Nominalmente, Marc-André ter Stegen es todavía el compañero de Coutinho. El volante ofensivo de 160 millones de euros sigue siendo un jugador del Barcelona. Fue cedido a préstamo al Bayern para esta campaña después de pasar penurias en el club catalán, donde aterrizó en 2018, procedente del Liverpool, como supuesto heredero de Andrés Iniesta.