Pedro Caba
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!
Disponer en el gobierno de Arismendy Díaz Santana al frente del grupo reformador de SENASA, complementado por los excelentes profesionales que le acompaña en la comisión, es la oportunidad ideal para una profunda reforma de todo el sistema de la seguridad social.
Arismendy es uno de los arquitectos del SDSS pues formando parte del plantel del BPD que se preparó para influir en su diseño y puesta en operación, fue enviado a Chile para conocerlo en sus detalles. Terminó siendo el primer superintendente de Salud y Riesgos Laborales una vez se creó el sistema.
Desde su Fundación Seguridad Social para Todos ha sido un referente autorizado que con intervenciones puntuales en todos los estamentos (Congreso de la República, academias, seminarios y el mismo Consejo Económico y Social) es de consulta obligada, ya que desde el organismo que preside se realizan constantes auditorías a los pilares básicos del SDSS: prestación de salud, pensiones y riesgos laborales.
Sin olvidar fue el sector financiero que propició su formación en el campo de la seguridad social, conserva la suficiente sensibilidad social para sugerir reformas en el mejor sentido.
Arismendy, al igual que quien escribe, cree que el sistema de ahorro supera con mucho al de reparto que terminó entrampando a los Estados que lo preservan en una profunda crisis financiera, ya que sólo consume los aportes de los trabajadores y empleadores (estos últimos sólo en los países que lo agregan al aporte del trabajador) y no tiene oportunidad de recrecerse o servir de base para la creación de riqueza mediante el ahorro.
El sistema dominicano ha sido una bendición pues aunque tardío, llegó en el momento de una reducida cultura del ahorro, la que por efecto mismo de la Ley se ha impuesto a los trabajadores y empleados del nivel contributivo.
Su mayor aporte es generar una masa crítica equivalente a más de US$20 mil millones equivalentes en ahorros en el sistema financiero, que si bien han respaldado la liquidez de los bancos, ha devenido en valioso instrumento de políticas monetarias y financieras por aquello de los certificados de ahorros en el Banco Central y en la Tesorería Nacional.
Es un capital enorme puede ser decisivo para corregir grandes déficits, como el de la vivienda, tal y como se ha logrado en Chile. Aquí están dadas las condiciones para ese paso.
El presente es un listado resumido de las grandes reformas que plantea Arismendy acompañado de los correspondientes estudios actuariales:
1.-Incrementar la cápita para que en vez de un 9% del salario sea un 14-16%, de tal forma engrose el Fondo de Pensiones y pueda mejorar la pensión del insuficiente nivel actual que es entre un 22 y 32%. Así el primer grupo de pensionados del SDSS que será dentro de cuatro años podría recibir más de un 50% de su último salario. También agrega holgura a las partidas disponibles para prestación de servicios de salud y riesgos laborales.
2.-Establecer en la nueva Ley SDSS los “medicamentos genéricos” para todo el sistema de salud, reduciría en forma considerable la manipulación y especulación de ese gigantesco mercado, significando una inmediata reducción de precios de las medicinas de todo tipo, esenciales o no.
3.-Reservar el poder de veto en el Consejo Nacional de la Seguridad Social sólo al Estado por ser garante de los intereses de todos los sectores que componen la sociedad.
4.-Dotar de mayor poder resolutivo, recursos e intervención a la Dirección y Defensa de los Asegurados (DIDA), organismo excepcional dominicano, único existente en América Latina, con esas funciones.
5.-Establecimiento, de acuerdo con la actual Ley, del Seguro Contributivo-Subsidiado englobe a toda la población trabajadora informal del campo y de la ciudad, alrededor de un 54% del total. El Estado garantiza aportar el 33% de la cápita y el resto el beneficiado.
6.-Disponer que sea SENASA la que encarte a los incorporados al Contributivo-Subsidiado dado que el Estado hace aporte significativo.
7.-Siguiendo con SENASA ordenar no haya diferencia de cobertura entre el seguro contributivo y contributivo-subsidiado, para lo cual dejará sin efecto la versión “seguro complementario” incorporó desde el pasado gobierno porque distorsiona su misión legal.
No tenemos duda de que Arismendy y el grupo que le acompaña en la asesoría solicitada por el gobierno apuntará hacia correctivos evidentes porque son de su autoría, pero hay otros que deben partir de iniciativas del Poder Ejecutivo, como los referidos en los puntos 3, 6 y 7.
El tiempo apremia, pues se han agotado 20 años de existencia del SDSS y los correctivos mencionados han sido relegados hasta hoy.
Tenemos el mejor sistema posible de seguridad social si le preserva y si se le mejora.









