Ante la crisis mundial y local la salida del gobierno es conciliación y unidad nacional

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Por Fernando Peña

Despidos, empresas que entran en crisis, ayudas financieras del Estado, recesión en medio de la pandemia del coronavirus, la crisis económica ha afectado a todo el planeta.

Estados Unidos entró oficialmente en recesión.

Recordemos que hace más de una década, el planeta también se vio sacudido por los efectos de la llamada Gran Recesión de 2008, de la cual la mayor parte de las economías necesitaron varios años para recuperarse.

La actual recesión tiene su origen en una pandemia que afecta a todo el planeta, aquella  Gran Recesión no fue causada por un fenómeno natural ni por un golpe de mala suerte. Su origen estuvo en las decisiones equivocadas tomadas en Wall Street.

Hoy para evitar el contagio de la enfermedad, muchos gobiernos han forzado el cierre de muchos negocios no esenciales y han establecido confinamientos y cuarentenas, llevando a la parálisis de numerosas actividades económicas.

En esta recesión de hoy no son los bancos los que están siendo golpeados, sino millones de negocios pequeños y medianos, la población es la que sufre directamente.

Realmente esta crisis está destrozando a las personas y destruyéndolo todo.

En medio de esta pandemia del coronavirus en República Dominicana se ha producido un cambio de gobierno, cambio que esta bajo la predica de la transparencia, contra la corrupción, que pretende romper con la tradición de “borrón y cuenta nueva”.

El discurso prendió en el corazón de la mayoría y la gente voto por el cambio.

Pero la crisis del coronavirus lo ha desvirtuado todo, si bien la gente quieres transparencia y cero corrupciones, quiere que se mantenga la estabilidad macroeconómica y política del país.

Quiere soluciones reales a la crisis de salud que lo correo todo, quiere empleo, salud, comida, dinero.

Si difícil es hacer cambios en una nación en el marco de la normalidad, más difícil y arriesgado es hacer cambios en medio de una crisis global y local.

En medio de esta crisis romper con la tradición política que por décadas a imperado en la nación es llevar al país al colapso económico, social y político.

Lo que se impone es que el gobierno, el presidente Luis Abinader base su Poder en la conciliación y la unidad nacional.

La tarea principal de Luis Abinader debe ser mantener la estabilización del sistema social y político dominicano puesto en peligro por esta crisis del coronavirus, eliminar los resabios de radicalismo de algunos y conducir al país por la vía de la unidad, por un mayor crecimiento económico e industrial, es de sabio aprovechar la oportunidad que le brinda esta coyuntura creada por esta peste de la pandemia del coronavirus.

Debe Luis Abinader reforzar el espíritu de unidad entre las distintas fuerzas políticas.

No tiene otro camino…

Dividir aún más a la familia dominicana no es el camino.

Lo que de ninguna manera significa abandonar su consigna de cambio, de institucionalizar la disciplina, contra la corrupción y la sanción a los que la justicia determine que han cometido actos dolosos contra el país y el Estado.

Esa iniciativa presidencial debe profundizarse.

Debe iniciarse la iniciativa de desarrollo de la pequeña empresa, el apoyo a las organizaciones de masas, cumplir con las aspiraciones de miles de campesinos por obtener tierras, créditos accesibles, de legalizar su propiedad, arreglar sus caminos vecinales para sacar sus productos con facilidad.

Fundamental que el país, en medio de esta crisis global abra su abanico de relaciones, no solo con los Estados Unidos sino con China y otras naciones considerablemente que impulsen al crecimiento económico de República Dominicana; que fortalezca el comercio exterior, que beneficie la importación de maquinaria agrícola e industrial y la exportación tanto de mano de obra como de productos agrícolas, fundamentales para la captación de divisas.

Fortalecer la Ley del Seguro Social que proteja al trabajador de los riesgos tanto en el desempeño de sus funciones como de aquellos derivados de la vejez, las enfermedades generales o la muerte prematura.

Fortalecer la educación. La educación en esta época es un medio indispensable para la unidad y la industrialización. Es necesario inculcar el nacionalismo, a la vez que preparamos obreros calificados, técnicos y científicos útiles al desarrollo nacional.

Nada de eso es posible sin la unidad, la conciliación nacional, la crisis que vive el mundo y nuestro país urge de ello, bajo disciplina y trabajo.

Fuera de esa visión de conciliación y unidad es improbable la estabilidad económica, social y política dominicana.

Recordemos que en esta crisis los capitales internacionales abandonan los mercados emergentes, por lo que las naciones más desfavorecidas reciben de forma devastadora el impacto económico causado por la pandemia.

Las empresas, a falta de ventas, tienen que despedir a sus empleados.

Los hogares que no cuentan con ingresos suficientes gastan a cuentagotas en alimentos.

Los inversionistas internacionales abandonan los llamados mercados emergentes a un ritmo no visto desde la crisis financiera de 2008, con lo que provocan una disminución en el valor de las monedas y obligan a las personas a pagar más por bienes importados como alimentos y combustible.

Ningún gobierno, ni presidente, ni partido político solo puede hacer frene a esta crisis que nos deja la Pandemia del coronavirus.

La terquedad de la confrontación y la desunión nos llevará al colapso total.