Angelina narra como sobrevivió a 47 puñaladas que le propinó su expareja

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Por Manuel A. Vega

Monte Plata. – Angélica de Jesús Manzueta, está viva para contarlo, tras recibir 47 puñaladas de parte de su expajera, Robinson Carmona, hecho registrado en Monte Plata

El ataque se produjo en el sector La Proyecto #2 en el municipio de Yamasá, provincia Monte Plata.

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Angelina, madre de dos niños, dijo que todavía teme por su vida y le da miedo salir a las calles, por lo que pide a las autoridades que le ayuden a vivir, apresando a su agresor.

“Vivo cada día atormentada, no sé la mentalidad de él, pero como intentó matarme así lo puede hacer a la segunda, la tercera, etonces, tengo miedo de salir a la calle”, dijo de Jesús Manzueta.

La joven narró que al momento de recibir las estocadas le decía a su expareja que pensara en sus hijas.

Contó que lo empujó y luego se dirigió hacia la sala de la casa, cuando su verdugo continuaba sin piedad arremetiendo contra ella.

“Siguió dándome y dándome y había un señor, un hombre, yo le decía que me ayudara y que no me dejara morir, y él cogió y salió por la puerta de atrás (…). No encontré ayuda porque las personas que estaban en otra casa corrieron y me dejaron sola”, contó la joven.

Monte Plata – Angélica de Jesús Manzueta, está viva para contarlo, tras recibir 47 puñaladas de parte de su expajera, Robinson Carmona, hecho registrado en Monte Plata

El ataque se produjo en el sector La Proyecto #2 en el municipio de Yamasá, provincia Monte Plata.

Angelina, madre de dos niños, dijo que todavía teme por su vida y le da miedo salir a las calles, por lo que pide a las autoridades que le ayuden a vivir, apresando a su agresor.

“Vivo cada día atormentada, no sé la mentalidad de él, pero como intentó matarme así lo puede hacer a la segunda, la tercera, etonces, tengo miedo de salir a la calle”, dijo de Jesús Manzueta.

La joven narró que al momento de recibir las estocadas le decía a su expareja que pensara en sus hijas.

Contó que lo empujó y luego se dirigió hacia la sala de la casa, cuando su verdugo continuaba sin piedad arremetiendo contra ella.

“Siguió dándome y dándome y había un señor, un hombre, yo le decía que me ayudara y que no me dejara morir, y él cogió y salió por la puerta de atrás (…). No encontré ayuda porque las personas que estaban en otra casa corrieron y me dejaron sola”, contó la joven.