América Latina apuesta fuerte por el hidrógeno

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Varios países latinoamericanos aceleran el paso para generar hidrógeno y destinarlo a varios usos en el transporte e industria, pero para ello deben resolver primero varias interrogantes.

El análisis de ese entorno marcó el inicio de los debates de la XXX Conferencia de Energía La Jolla, que concluirá el 28 de mayo que se realiza en forma virtual, por las limitaciones impuestas por la pandemia de Covid-19 .

La XXX Conferencia se va a realizar los miércoles y los viernes de cada semana de mayo y es organizada por el Instituto de las Américas (IA), que tiene su sede en la ciudad costera de La Jolla, en el estado de California, en Estados Unidos.

Jorge Rivera, secretario nacional (ministro) de Energía de Panamá, dijo que su país construye un mercado y la tecnología, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para tener disponible el hidrógeno.

“Panamá está listo para eso. Trabajamos para desarrollar las reglas preliminares para participar en ese mercado. En el corto plazo, nos vemos como un ‘hub (centro de operaciones)’ de hidrógeno para América Latina. Pensamos que podemos jugar un rol en construir ese hub ”, explicado durante su participación telemática.

En el corto plazo, puntualizó Rivera, el plan del país centroamericano “más que producir, es ser un hub para almacenar y distribuir el hidrógeno”, a partir de la logística existente para guardar hidrocarburos y la operación del Canal de Panamá.

El hidrógeno “gris” proviene del gas y que depende de la adaptación de gasoductos para su transporte. En comparación, el “azul” tiene el mismo origen, pero las plantas capturan el dióxido de carbono (CO2) generado.

La producción se basa en la reformación de metano a vapor, que implica la mezcla del primer gas con el segundo y su calentamiento, para obtener gas de síntesis, pero arroja CO2.

La obtención de hidrógeno «verde» recurre a la electrólisis, mediante el cual el hidrógeno se aparta del oxígeno utilizando la energía eléctrica como separador. El gas reacciona con el aire, genera electricidad y libera vapor. La electrólisis también permite recombinar ambos elementos para formar agua y así concebir fluido.

El hidrógeno verde ha pasado a sumarse al conjunto de fuentes limpias para impulsar la transición energética hacia el abandono de los combustibles fósiles y así desarrollar una economía baja en carbono. Algunos países también lo ven como un instrumento para generar divisas y apoyar la recuperación de la pandemia de covid-19.

Además del hidrógeno, la conferencia también tocará temas como el futuro del transporte, incluyendo su electrificación; la perspectiva del gas en América del Sur; la cooperación energética entre Estados Unidos y México, así como el futuro de los hidrocarburos y el financiamiento de la recuperación económica poscovid.

Por su parte, Gabriel Prudencio, director de la División de Energías Sostenibles del Ministerio de Minas y Energía de Chile, aseguró que su país se encuentra en etapas tempranas para buscar el crecimiento en unos años.

“El hidrógeno va a ser importante en el futuro, porque ya está en uso en varias industrias. Vemos que el hidrógeno se usará en el transporte, como gas para producir calor en procesos industriales o uso doméstico”, describió.

Prudencio explicó que “considerando todo esto, Chile tiene un gran potencial para ser un jugador importante por el potencial renovable. Podríamos producir el hidrógeno más barato en el mundo y usarlo en el desarrollo local y exportarlo a mercados internacionales”.

Chile ya tiene una estrategia nacional de hidrógeno, que busca producir el hidrógeno verde más barato del planeta para 2030, estar entre los tres principales exportadores para 2040 y contar con cinco gigavatios de capacidad de electrólisis en desarrollo en 2025.

Además, ya diagramó una agenda de cambios legales para fomentar esa alternativa.

Además, ese país tiene un fondo de 15 millones de dólares para apoyar tres proyectos piloto y un acuerdo de cooperación con Singapur.

Uruguay también tiene interés en desarrollar ese recurso, para descarbonizar sus actividades.

El ministro uruguayo de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini, dijo en la Conferencia de La Jolla que “trabajamos para crear condiciones para el desarrollo del mercado. Preparamos el mapa de ruta para el hidrógeno y desarrollamos una estrategia nacional”.

Esa nación sudamericana ejecuta un proyecto piloto de sustitución de diésel por hidrógeno en transporte pesado. Además, el BID financia el análisis de uso del gas en otras actividades como la producción de fertilizantes verdes.

Argentina también quiere su tajada del pastel del uso del hidrogeno en la transición energética.

Santiago Sacerdote, gerente general de YPF Tecnología, una filial de la empresa estatal petrolera YPF, dijo que el país tiene “recursos extraordinarios para desarrollar esos recursos, como amonio, hidrógeno y bajo otras formas”.

“Podemos exportar energía de bajo carbono. Vamos a ver un avance significativo en los próximos meses”, adelantó el también director ejecutivo del Consorcio H2Ar de Argentina.

En esa nación ya existen un consorcio de 40 empresas y una mesa público-privada. Además, diseña un nuevo marco regulatorio.

Argentina se enfoca en construir una plataforma de exportación, la asociación colaborativa, un plan para ejecutar proyecto piloto en varias aplicaciones, crear un mercado doméstico y construir la cadena local de abastecimiento.

Históricamente, Brasil fue uno de los pioneros en el análisis del hidrógeno, pero se enfocó en biocombustibles y renovables. Ahora ese país quiere recuperar el terreno.

“Debatimos estrategias de transición energética, incluyendo el hidrógeno. Brasil puede ser un exportador de hidrógeno verde. Pensamos en cómo diseñar ese enfoque. Vemos potencial de exportación, pero no es la tecnología más competitiva aún”, explicó Agnes da Costa, directora del Comité Especial Asesor sobre Asuntos Regulatorios del Ministerio de Minas y Energía de Brasil.

En el Plan Nacional de Energía 2050 de Brasil aparece el hidrógeno. En abril último, el Consejo Nacional de Política Energética propuso el desarrollo de lineamientos para el Programa Nacional de Hidrógeno y que deben estar listo en 60 días.

El Consejo del Hidrógeno, una alianza mundial de 13 grandes empresas energéticas, industriales y del transporte, patrocinó el estudio “La ruta hacia la competitividad del hidrógeno. Una perspectiva de costos”, lanzado en enero de 2020, que revisa 40 tecnologías utilizadas en 35 aplicaciones, como vehículos comerciales, trenes, calentadores y acondicionamiento industrial.

En 22 de ellas, los gastos incurridos por un usuario a lo largo de la vida útil de la aplicación de una de esas tecnologías serán equiparables con otras alternativas bajas en carbono en 2030.

Uno de los retos que asoman es la infraestructura necesaria para el almacenamiento y transporte del gas.

El panameño Rivera reconoció que el gran tema es el costo de la infraestructura de electrólisis y de la generación electricidad, pero previó que “podemos sacar ventaja de la caída de los precios a futuro”.

A su vez, el chileno Prudencio indicó que es necesario la infraestructura a nivel local y la de exportación. “Muchos proyectos serán construido en el sitio de consumo, como las mineras”, ejemplificó.

El uruguayo Paganini minimizó las distancias a recorrer. “Son necesarios contratos de largo plazo y para eso necesitamos esquemas de producción y exportación”, sugirió.

Para el argentino Sacerdote, la red de gas existente puede ser un soporte para el despegue del mercado. “Tenemos que consolidar ese mercado y crear los incentivos, y establecer relaciones estratégicas con compradores importantes, como Japón”, planteó.

Finalmente, la brasileña da Costa presagió que cuando haya reglas y mercado, la inversión fluirá “.

“Pero aún no estamos allí. Es el momento para ver si las nuevas reglas de los sectores eléctricos y de gas pueden incluir al hidrógeno. Uno de los pilares es la neutralidad tecnológica, para que el mercado incluir a todas ”, precisó.

FUENTE: HTTP://WWW.IPSNOTICIAS.NET/