Alzas commodities y crisis eléctrica mundial complican anunciada reforma fiscal

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La crisis eléctrica global prevista para iniciarse en las próximas semanas y la constante en el alza de las materias primas para la producción de alimentos, plantea un grave reto para las autoridades de la República Dominicana, en medio de sus aprestos para la  implementación de una reforma fiscal.

De acuerdo a reportes de técnicos y analistas internacionales citados este viernes por la cadena CNN, las alzas en los precios del gas natural y del carbón, junto al incremento del petróleo con proyección a cerrar en 100 dólares el barril, abren las compuertas de una grave crisis eléctrica mundial.

La carestía en esos vitales renglones ha venido acompañada de un colapso en el transporte marítimo comercial.

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El sistema eléctrico de la República Dominicana depende en más de un 85 por ciento de derivados del petróleo, carbón y gas natural, por lo que la crisis en estos mercados impactaría en forma severa a la nación.

En el caso de los alimentos, el más reciente informe del Banco Central coloca en más de un 7 por ciento el acumulado de inflación a agosto, citando este renglón como uno de los más afectados por la espiral alcista.

A las alzas en las materias primas que han afectado la producción y comercialización de productos básicos y de gran consumo como el pollo, los huevos y el pan, se sumó la presencia en el país de la fiebre porcina, factor que ha impactado los precios en el cerdo, otras carnes y alimentos.

Inesperados aumentos en la tarifa eléctrica justo en momentos de un desplome en el suministro que ha estado generando prolongados apagones, obligaron al  gobierno  a posponer el programado desmonte del subsidio eléctrico y acelerar la compra de carbón,  agotado en almacén de la importante generadora Punta Catalina.

En medio de una pandemia de Covid-19 en proceso de rebrote, limitada en sus ingresos y cuestionada por los niveles que alcanza la deuda externa,  la administración del presidente Luis Abinader retoma el proyecto para una reforma fiscal, prevista en la Estrategia Nacional de Desarrollo y reclamada por los organismos crediticios internacionales.  

Esos apremios y aprestos para la reforma fiscal plantean graves retos para el gobierno, si se toman en cuenta los efectos que tendrían sobre la población y sectores productivos de niveles medios las medidas a ser adoptadas para elevar los ingresos estatales.

De ahí la necesidad de iniciativas concretas por parte del gobierno que conduzcan a la suma de voluntades para afrontar lo que luce haber pasado de un dilema a una impostergable mejora en las arcas del Estado con la obligación preservar a los más vulnerables y responder a la creciente demanda de bienes y servicios de toda la sociedad.