El Partido Revolucionario Moderno anda revuelto en sus bases y mandos medios en legítimo reclamo de espacios en el gobierno.     

Las manifestaciones por puestos en la administración pública son diversas y pronunciadas. Con casos de imprudencia  aislados, pero crecientes.     

El presidente Luis Abinader reconoce la situación y llama la atención solicitando paciencia a sus compañeros de partido  y advirtiendo que no admitirá excesos de quienes pretenden ver al Estado como botín.   

Con apenas un mes al frente del gobierno, el presidente Abinader procura avanzar una gestión con el concurso de la sociedad y la comprensión de sus compañeros de partido que le presionan.  Y no es para menos. La administración está sometida a los embates de una pandemia que acogota a la población y abate a la economía, produciendo bajas considerables en el empleo, y haciendo más severa la caída del ingreso familiar.   No debe pasarse por alto que en un sano ejercicio de administración eficiente, el presidente inició su gestión procurando afrontar el denominado gigantismo estatal.       

Pero se trata de un proceso de eliminación y fusión de entidades conlleva necesariamente el cierre de espacios para una masiva militancia que se siente en pleno derecho de ser tomada en cuenta en el gobierno. 

Ante esta realidad, luce que el presidente Abinader necesitará de esa colaboración que ha venido estimulando con éxito en el seno de la sociedad civil y del propio liderazgo politico.   

Como ha advertido, el es el presidente de todos los dominicanos y no debe actuar con exclusiones en la estructuración de una administración competente.   Quizás por ello le estén faltando mejores niveles de gestión partidaria que al menos le resten la incómoda presión interna que se manifiesta en forma creciente. 

Son 30 días de gestión con manifestación de apuesta en firme a la voluntad para afrontar con éxito la difícil situación por la que atraviesa el país, producto de la terrible pandemia que no repara en fronteras de ningún tipo. 

El aliento y la comprensión hacia unas autoridades que inician cuatro años de administración  en estas circunstancias, se constituye en un gesto justo y patriótico al que todos debemos apostar.