Pedro Caba

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Cuando ya se extinguieron los períodos de cuota y se libera el comercio dominicano de trabas arancelarias en las relaciones con el DR-CAFTA (Centroamérica y Estados Unidos) debemos celebrar con verdadero júbilo que un sector específico tan ligado a la seguridad alimentaria, la agropecuaria, sobreviva con éxito la prueba.

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Podemos proclamar los sectores básicos del campo que en el gobierno de Hipólito Mejía se procuró preservar en el momento de negociar ese acuerdo comercial regional, se encuentran en pie y en condiciones de competir con los más eficientes productores del Continente.

(Algún día habrá que hacerle un reconocimiento a Hipólito quien, advertido se acercaba el tren del DR-CAFTA y ya en la última estación podríamos perderlo, montó en el último vagón, alcanzándole el tiempo para negociar proteger sectores básicos de la agropecuaria).

Ha sido el economista de origen francés Henri Hebrard el que aporta contundentes estadísticas, extraídas de la fuente fiable local e internacional que es el Banco Central, dejan muy bien parada a la agropecuaria, en especial si se compara su comportamiento en el período crítico para la humanidad de la pandemia del 2019, hasta 2025.

Como se aprecia en este gráfico el aporte al Producto nominal de la agropecuaria a la producción nacional si se le compara el 2025 con el 2019 sin pandemia, fue de un 52.2%, más que las zonas francas 36.9%, que la manufactura nacional 48.4% y que la construcción 51%. Sólo la minería la superó con el 54.3%. Esos son, precisamente junto turismo y servicio, los pilares que sustentan el modelo de desarrollo económico del país.

Algo más resaltante aún se obtiene cuando se compra el aporte de esos grandes sectores al Producto Real, el que descuenta la inflación anualizada del aporte de cada sector cuando se le compara con el 2019, pues la agropecuaria del 2022 al 2025 ya sin pandemia fue el único que en ninguno de esos años decreció, como se puede apreciar en este otro cuadro.  Su aporte total al PIB referido a la producción nacional sumó 17.5% en esos cuatro años, más que manufactura nacional 16.6%, construcción 14.2% y que Minería que decreció 25.7%. A todos esos sectores los superó zonas francas con un 30.8%. Mención aparte merece el renglón Electricidad, Gas y Agua que esos cuatro años tuvo un aporte total de 40.5%.

Danilo y Leonel exponen demasiado cuando critican agropecuaria

Danilo y Leonel, los principales líderes de la oposición, arriesgan demasiado cuando ellos, sus asesores y técnicos montan una campaña mediática que pretende demostrar el gobierno ha abandonado el campo y lo destroza aún más permitiendo la importación descontrolada de similares producidos aquí. Porque los desmienten los mismos mercados.

Para este año 2025 la producción de arroz esperada es de 15 millones de quintales superando la demanda, la avicultura es autosuficiente en carne y huevos al punto de exportar éstos últimos; la industria de la caña proyecta una zafra récord en este siglo de cerca o más de  800 mil toneladas, la ganadería tanto de carne como de leche sigue creciendo estimulada por el acceso de exportación de carne vacuna al mercado norteamericano y por el cada vez mayor encarecimiento de leche en polvo y quesos importados. En vegetales y verduras el cultivo de ambiente controlado hace tiempo crearon mercados en el exterior y el aguacate ya compite con los mayores exportadores del Continente.

Al banano tan bien posicionado en el exterior, le cayó uno de los virus que ronda en la región, y aún así exportó más de 200 mil toneladas, más de 100 mil toneladas menos que su potencial; la fiebre porcina africana fue cercada y aquí se experimenta lo que ya es práctica en España, Portugal y otros lugares de Europa: confinarla y erradicar la población, y permitir la crianza en granjas supervisadas, un 30% de ellas. Culpan al gobierno de lo que vino de fuera, muy probablemente por la frontera. Lo de la habichuela es una infamia pues aquí se importa la mitad del grano desde el pasado siglo.

Se ha satanizado por parte de Leonel, Danilo y Vargas Maldonado y sus técnicos, todos formados en la cultura boschista de negarle cualquier avance a los gobiernos, así fuera este de su propia parcela, la importación de algunos rubros.

El ministerio de Agricultura permitió de forma riesgosa en el 2024 la importación de 220 mil toneladas de arroz, por encima de las 27 mil a que estaba obligado el país por el DR-CAFTA, y episódicamente también ha traído carnes rojas y blancas para abastecer el mercado en momentos de bajas de oferta y amenazas de escalada de precios.

Es cierto el argumento de la oposición de que hubo excesos pues tensionó las estructuras productivas, pero lo que nunca confesarán es que con esta acción el mercado dominicano se ha mantenido abundante y con calidad para una demanda de 11 millones de dominicanos, más de 10 millones de turistas más lo que queda con capacidad de compra de los 11 millones de haitianos.

Hubiera bastado a las dirigencias de la oposición y a sus técnicos contactar al ingeniero agrónomo Carlos Columna, quizá la mayor autoridad técnica en el cultivo del arroz disponible en el país, y determinar los pasos trascendentes del cultivo del arroz en los últimos años, a partir de sus propios gobiernos disponer cambios en la cultura de cultivo del cereal, y específicamente en los recientes 5 años.

El arroz está hoy en más de un 75% en tierras niveladas que economizan agua y nutrientes, en más de un 80% mecanizado venciendo la dificultad del minifundio, con variedades criollas que se comparan a las de más alta productividad del Continente y con una estructura industrial y de comercialización de primer orden, dice Columna.

Tal parece que el viejo programa de pignoración extendido en este gobierno y la disponibilidad de crédito oportuno de las entidades financieras estatales han suministrado el puntillazo de la consolidación del cultivo del arroz.

El cacao y el café dominicanos son de los más apreciados del mundo, como ya lo es el cigarro líder en mercados internacionales. Históricas desatenciones atribuibles a todos los gobiernos tendrán que ser superadas, para que no haya que exportar la reducida producción de ambos granos atraídos por sus altos precios y financiar importaciones tan distantes como el sudeste asiático, para satisfacer la demanda nacional. Aquí los sufridos somos nosotros teniendo que consumir la degradada producción nacional.

El gobierno va bien incluso cuando cambió al ministro de Agricultura por un reconocido productor. Puede pregonar que tenemos las herramientas para competir con el DR_CAFTA.