Actitud Reprochable

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Cuando el presidente Danilo Medina decidió incorporar al Estado al proceso de producción o generación de electricidad con la construcción del complejo Punta Catalina, desató toda suerte de inquinas y maniobras que procuraban echar atrás esa decisión.

Con esa actitud se pretendía frenar un proceso de reforma y continuar con el desgaste, carencia y carestía de la electricidad que hemos arrastrado por más de cinco décadas.

La firmeza en la decisión, hasta el punto de invertir del erario más de 2 mil millones de dólares, ha hecho posible que hoy tengamos a punto de entrar en servicio más de 700 megavatios de energía a carbón, en forma fiable y con un indiscutible impacto positivo sobre los costos, calidad y precio de la electricidad.

Hace unos años, cuando el presidente Leonel Fernández decidió ampliar el accionar del Estado para afrontar los problemas del transporte con la construcción del Metro de Santo Domingo, los demonios de la insensatez opositora y la resistencia del poderoso sector del transporte, procuraron impedir la obra y desdeñarla.

La templanza de las autoridades ante estos despropósitos, hicieron posible que hoy contemos con un excelente servicio de transporte masivo, al que se le ha unido la construcción del Teleférico de Santo Domingo, por parte de la actual administración, venciendo todo tipo de resistencia y con el reclamo de varios sectores para que se agreguen otras fases de este moderno y eficiente sistema.

La pasada semana, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte INTRANT, emitió una resolución dirigida a garantizar la seguridad de transportistas y pasajeros, obligando al uso en los vehículos livianos y pesados de llantas o gomas en condiciones óptimas.

De inmediato, comercializadores de llantas usadas y asociaciones del transporte, han iniciado una jornada de resistencia ante esta responsable medida gubernamental que incluye la posibilidad de paros.

Inexplicable beligerancia ante la aplicación en el país de normas internacionales para garantizar la vida, atacando una de las principales causas de accidentes fatales, como es el uso de neumáticos en mal estado.

Vistos estos casos, como algunos otros, definitivamente  es largo el trecho que nos queda por recorrer para alcanzar el grado de responsabilidad social y conciencia ciudadana propio de una sociedad sana y madura como la que merecemos.