A cinco años de la tragedia: Cielo García bajo el rostro de la impunidad

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Melania Emeterio R.

De hechos horrorosos olvidados con el tiempo, está conformada la historia de la humanidad, y es responsabilidad de quien lo entienda, aupar la batalla de la memoria contra el olvido, y así resarcir, cuando de ello se trate, a las víctimas silenciadas por el olvido y la indolencia. Este 17 de mayo ve cumplidos cinco años de un hecho tan abominable como emblemático en materia de violencia contra la mujer o violencia de género. Fue sobre el cuerpo de la niña Fausta Antonia Sena García, (conocida como Cielo García) que su verdugo, un nacional haitiano, propinó 24 machetazos que incluyeron la pérdida, para siempre, de ambos brazos. Lo ocurrido fue en la rivera de un río del municipio de Pedro Brand, Santo Domingo, un 17 de mayo del 2017.

A cinco años del horrendo acto las autoridades dominicanas, con tantos organismos secretos de que disponen, no han querido encontrar a este criminal que, protegido no se sabe por quién, anda suelto  para repetir la historia. ¿Por qué  aun  no lo han  encontrado para hacer justicia a la víctima, a sus familiares y a la sociedad misma? Recuérdese que la justicia no es ciega, y sabe a quién buscar hasta dar con su paradero, pero Cielo García pertenece a la clase pobre, sin apellidos sonoros que pongan en jaque a las autoridades y organismos competentes.

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Fue muy desafortunado para ella, como también lo ha sido para otras víctimas dominicanas, que su verdugo fuese un nacional haitiano, pues la militancia del prohaitianismo que hay en el país, está a la disposición, complicidad o minimización de los hechos para salvar a cualquier individuo  procedente de Haití. Se inventa para ellos una serie de consideraciones que no se conciben en ninguna parte del mundo, mucho menos en el propio Haití. El país ha caído tan de rodilla de cara a la migración haitiana que, en ocasiones, frente a un haitiano el dominicano tiene menos valor que aquel, pues a seguidas se pone en marcha la malsana  estrategia de que en Dominicana hay racismo, colonialismo, antihaitianismo, y xenofobia. Bajo esa falsa opera la comunidad internacional, encendiendo sus alarmas contra el país.

Siendo así las cosas, ¿quién puede poner en dudas que algunas autoridades recibieran órdenes de no agarrar a Jeffry, el haitiano, y dejar que el caso se enfríe, y pierda vigencia? Recuérdese que de lo que se trata es de proteger al haitiano y no hacer mucho ruido para que la comunidad internacional y la camarilla de traidores y traidoras locales sigan adelante y sin escrúpulos preparando el ambiente para unificar los dos países, es de ahí el interés de borrar o acomodar la historia y hacer que por las buenas o por las malas los dominicanos asimilen a todos los haitianos, a los que están y a los que  siguen llegando.

Cielo García ya forma parte de las estadísticas del crimen proveniente de la delincuencia y el machete haitiano en el país. De esto no han podido escapar niños y niñas, personas ancianas, empleadoras, hacendados, militares, líderes comunitarios, y policías, y en respuesta a todo esto se implementa la estrategia del perdón y el olvido frente a una migración históricamente resentida y desafecta a todo lo que signifique República Dominicana, espacio que por generación y generación los haitianos siguen entendiendo que les pertenece, pues así es como se lo han inculcado.

El pasado día 22  de abril,  el Periódico HOY reseñó una información según la cual  “ Haitianos constituyen el 80 % de los extranjeros presos en República Dominicana, de estos, el 74% no está condenado. Se dice, además, que los principales delitos son el homicidio y el robo” Estas informaciones vienen del Sistema penitenciario, y aunque son muy relevantes, si vemos las estadísticas policiales, la criminalidad de los migrantes haitianos es mucho mayor, un 90 %, o más. Nuestras autoridades conocen de la situación, y no hacen nada por controlarla. Han preferido dejar a los haitianos a la libre: entrar al país sin restricciones, y libres para su accionar delincuencial. Aquí predomina el miedo, la falta de dignidad, y de tacto, pues incluso han olvidado, lo que nunca un dominicano/a debe olvidar: lo que representan los haitianos en la historia independentista dominicana.

Con estadísticas como las que acabamos de ver, las autoridades deberían tener una forma  especial en el tratamiento de esa criminalidad migrante que va en ascenso y crece en peligrosidad. Deberían tener una inteligencia mediante organismos especializados para trabajar con migraciones abrupta o desbordada como es la que tenemos. Por estas deficiencias en el modus operandi de nuestras autoridades, el verdugo de Cielo García, lejos de arrepentirse de lo hecho, se burlaba de ella, mientras continuaba amenazándola de muerte.

Hoy, transcurrido este tiempo Cielo G. sigue huérfana de solidaridad para alcanzar justicia. No hay una reivindicación más elevada y digna para una víctima, que el acto de justicia con su verdugo tras las rejas. En este sentido apelamos a que el Ministerio de la Mujer, y el Defensor del Pueblo asuman este caso con todo rigor. Este consenso solidario debe incluir al MOVIMIENTO DE MUJERES, ya que en caso como el de Cielo, la solidaridad de género aconseja. Estas mujeres saben del empoderamiento que permiten las convenciones internacionales como las de Belem Do Pará, y la CEDAW. Siempre me ha parecido extraño que el MOVIMIENTO DE MUJERES no haya tomado este caso para si, pero si lo tomaran en este momento, en horas buenas.

Al país le corresponde reavivar la búsqueda de este individuo que se ensaño contra una niña de 14 años, y que por no haber tenido ya una sentencia condenatoria al nivel de los hechos cometidos,  permanece todavía en condiciones de seguir creando nuevas víctimas, y saliendo airoso como  burlador de la  justicia dominicana. La ciudadanía debe saber el valor simbólico de lo ocurrido a Cielo García un día como hoy. Los 24 machetazos recibidos por esta niña seguirán siendo el símbolo del martirio que Rep. Dom. carga, y que seguirá cargando como cualquiera que no es capaz de poner orden en su casa. Esos machetazos, símbolos  son  de lo que nos puede esperar…

Mientras no sea apresado y sentenciado Jeffry el  victimario, Cielo García seguirá siendo  objeto de una justicia denegada, y será por tanto una víctima revictimizada por la propia justicia dominicana. Se impone en este momento reactivar la búsqueda del victimario, y fomentar un amplio movimiento de solidaridad con el caso, ya que tanto la víctima como sus familiares desean ver diluido el fantasma de la impunidad, y remota la posibilidad de que puedan, en una calle,  encontrarse cara a cara con el salvaje.

La haitiana es una migración a temer. Recuérdese que están dadas las condiciones para que por el filo del machete haitiano sigan cayendo incontables víctimas dominicanas. Que se reinicie el proceso de búsqueda de este prófugo peligroso y que la justicia dé muestra de confianza. Es necesario que ya  Cielo García y su familia puedan descansar, sabiendo que se hizo justicia aunque el daño  recibido  sea irreversible.

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