Saylin Rosario
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La provincia Monte Cristi encabeza la lista de las demarcaciones con mayor porcentaje de embarazos en adolescentes en República Dominicana, de acuerdo con los datos más recientes correspondientes al año 2025, que muestran que el embarazo precoz continúa representando un importante desafío social y de salud pública en el país.
Según estadísticas basadas en registros administrativos del Ministerio de Salud Pública, durante el año 2025 se registraron 16,481 embarazos en adolescentes, lo que representa el 19.31 % del total de embarazos en el país. Estas cifras reflejan que, aunque el número absoluto de casos ha mostrado una tendencia a la reducción en los últimos años, el embarazo en adolescentes sigue teniendo un peso significativo dentro del total de embarazos registrados a nivel nacional.
Dentro del análisis territorial, Monte Cristi ocupa el primer lugar, con 26.45 % de embarazos en adolescentes en relación con el total de embarazos registrados en la provincia. Le siguen Elías Piña (25.07 %), Valverde (25.03 %), Dajabón (24.59 %) y Santiago Rodríguez (23.95 %). También figuran entre las diez provincias con mayor porcentaje Pedernales (23.61 %), Peravia (23.05 %), La Altagracia (22.90 %), Duarte (22.82 %) y La Romana (22.77 %).
Los datos evidencian que los embarazos en adolecentes presenta mayor incidencia en algunas zonas del país, especialmente en provincias fronterizas y regiones con mayores niveles de vulnerabilidad social.
Mayoría de casos ocurre entre adolescentes de 15 a 19 años
El informe también señala que la gran mayoría de los embarazos en adolescentes corresponde al grupo de edad entre 15 y 19 años, con 15,655 casos, equivalentes al 94.99 % del total.
En tanto, 826 casos (5.01 %) se registraron en niñas menores de 15 años, una cifra que continúa generando preocupación debido a los riesgos sociales, educativos y de salud asociados a los embarazos a tan temprana edad.
Este grupo etario es considerado especialmente vulnerable dentro de las políticas públicas del país, en el marco de las normativas que buscan prevenir las uniones tempranas y proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Nacionalidad de las adolescentes embarazadas
En cuanto a la nacionalidad, los datos indican que el 78.65 % de los embarazos en adolescentes corresponde a jóvenes dominicanas, mientras que el 21.20 % corresponde a adolescentes haitianas. Un 0.15 % restante se registra en adolescentes de otras nacionalidades.
En total, durante el año se contabilizaron 11,830 embarazos en adolescentes dominicanas, 3,189 en adolescentes haitianas y 22 en jóvenes de otras nacionalidades, según los registros analizados.
Tipo de parto y resultados del embarazo
Los datos también muestran la forma en que culminaron estos embarazos. Durante 2025, 7,607 casos terminaron en partos vaginales (46.16 %) y 7,529 en cesáreas (45.68 %).
Asimismo, 1,345 casos correspondieron a abortos, lo que representa 8.16 % del total de embarazos en adolescentes registrados durante el año.
En comparación con el año 2024, los partos vaginales registraron una disminución, mientras que los partos por cesárea mostraron un ligero incremento. Por su parte, los abortos reportaron una reducción en términos de variación porcentual.
Tendencia a la baja, pero el embarazo en adolecente persiste
Aunque las cifras muestran una tendencia general de reducción en el número de embarazos en adolescentes, el fenómeno continúa siendo uno de los principales retos en materia de desarrollo social y salud pública en República Dominicana.
Los datos indican que en 2025 se registró una disminución de aproximadamente 7.65 % en comparación con 2024, lo que refleja avances en las políticas de prevención. Sin embargo, especialistas señalan que aún es necesario fortalecer las estrategias de educación sexual, acceso a servicios de salud reproductiva y programas de orientación dirigidos a adolescentes y jóvenes.
Desafío para las políticas públicas
El embarazo en adolescentes está asociado a diversos factores sociales, económicos y educativos que pueden limitar las oportunidades de desarrollo de las jóvenes. Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran la deserción escolar, mayores riesgos de salud materna e infantil y dificultades para la inserción laboral en el futuro.
Por ello, autoridades y organismos especializados coinciden en la necesidad de continuar impulsando políticas integrales de prevención, educación y acompañamiento social que contribuyan a reducir de manera sostenida este fenómeno en el país.









