Washington.– El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, viajará la semana próxima a Washington, donde se reunirá con el presidente estadounidense, Donald Trump, una visita confirmada por un portavoz de la Casa Blanca al diario The Wall Street Journal que llega después de que el republicano amenazara con retirar a su país de la Alianza ante el escaso apoyo mostrado hacia la guerra contra Irán.

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Trump realizó hoy mismo la amenaza en dos entrevistas separadas con la aparente intención de incrementar la presión sobre sus aliados para que ayuden a desbloquear el estrecho de Ormuz, una solicitud ignorada hasta el momento por socios de la OTAN, varios de los cuales (como España) han prohibido al Pentágono usar sus bases o su espacio aéreo para atacar a Irán.

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El magnate neoyorquino lanzó esta advertencia mientras empieza a dar señales de querer poner fin al conflicto iniciado junto a Israel con la ofensiva del 28 de febrero y que se le ha girado en contra por las consecuencias económicas catastróficas que puede tener el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, por donde transitan parte importante del petróleo y el gas que se exporta en el mundo.

Trump tiene previsto pronunciar hoy a las 21:00 hora de Washington (1:00 GMT) un discurso televisado a la nación, una alocución que algunos medios apuntan que buscará subrayar los éxitos de la campaña militar estadounidense contra la república islámica e insistir en la idea de que Washington quiere darla por terminada en un plazo de dos a tres semanas, como ya sugirió el presidente en una entrevista concedida el martes.

Desde que el republicano retornó al poder en enero de 2025 él y Rutte se han reunido en al menos cinco ocasiones, tres en la Casa Blanca, una durante la cumbre de la OTAN en La Haya el año pasado, y la última, en el Foro de Davos en enero.

Algunos en el seno de la OTAN han criticado el perfil excesivamente complaciente que Rutte ha mostrado con Trump, que ha criticado repetidamente a la Alianza, mientras que otras voces han destacado que ha sido precisamente el tono del ex primer ministro neerlandés el que ha logrado apaciguar en gran medida al dirigente estadounidense. EFE