Juan Palop
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La Habana,.- El papa León XIV pide diálogo, EE.UU. asegura que están negociando y La Habana recalca que está dispuesta a mantener contactos sobre la base de la igualdad, el respeto y la no injerencia en asuntos internos: ¿Qué está sucediendo?
El secretismo en las conversaciones bilaterales no es nuevo. Ha sido la práctica habitual en las últimas décadas, en las que también los Gobiernos de Cuba y EE.UU. han mantenido repetidos contactos a pesar de -o quizá debido a- las recurrentes escaladas.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha repetido en los últimos días que su Administración está en contacto con autoridades cubanas, la última vez, este mismo fin de semana.
“Estamos hablando con la gente de Cuba, con las altas esferas de Cuba, para ver qué pasa”, dijo Trump a la prensa este domingo, justo un día después de apuntar, desde el Air Force One, que sólo con la negociación la isla podría evitar “una crisis humanitaria”.
Esa emergencia vendría del deterioro de la situación que va a provocar, sobre el estado de crisis total que sufre la isla en los ámbitos económico, energético y social, la decisión del presidente de EE.UU. de imponer aranceles a todo país que suministre petróleo a Cuba.
Sus llamados a negociar van de la mano de un incremento gradual de la presión estadounidense sobre Cuba, con el fin del petróleo venezolano el 3 de enero y el asedio energético provocado por la orden presidencial del 29 de enero.
Diálogo y retórica
Desde la isla los mensajes son más confusos. El presidente, Miguel Díaz-Canel, aseguró el 12 de enero que en aquel entonces no existían “conversaciones con el Gobierno de EE.UU.”. El Ejecutivo afirmaba que no había plan B.
Luego el presidente y su Gobierno han asegurado que están dispuestos al diálogo, pero perfilando el contexto en el que consideran que se podrían dar unas potenciales negociaciones: igualdad y respeto mutuo, sin injerencias en asuntos internos y sin “ninguna concesión política” por parte de La Habana.
El Ministerio de Relaciones Exteriores lo reiteraba este domingo con una declaración que concluía reafirmando “su disposición a mantener un diálogo respetuoso y recíproco, orientado a resultados tangibles (…), basado en el interés mutuo y el derecho internacional”.
Sin embargo, el Gobierno cubano ha atizado también la retórica belicista, como cuando el viernes pasado concluía un comunicado con la frase: “la decisión es una: ¡Patria o muerte!”.
Además, las autoridades cubanas llevan tres fines de semana consecutivos asistiendo a ejercicios de defensa -donde se muestra material militar y se realizan prácticas de tiro- y destacándolo en sus redes sociales y medios oficiales, algo totalmente inusual.
Mientras tanto, medios cubanos en Miami (EE.UU.) y redes sociales bullen con rumores sobre posibles negociaciones bilaterales, aportando detalles de presuntos participantes en esas conversaciones y puntos de la agenda, aunque nada se ha confirmado oficialmente.
Uno de los puntos que se repite es que ese diálogo estaría teniendo lugar en México, algo en línea con el ofrecimiento que hizo a mediados de enero la presidenta de ese país, Claudia Sheinbaum, uno de los pocos aliados hemisféricos que le queda a Cuba.
El Vaticano ha sido tradicionalmente otro mediador entre La Habana y Washington. La última ocasión fue en 2024, durante el mandato en la Casa Blanca de Joe Biden, cuando EE.UU. sacó temporalmente a Cuba de la lista de países promotores del terrorismo a cambio de una excarcelación de 553 presos.
Este domingo el estadounidense León XIV, que antes de ser papa visitó en dos ocasiones la isla, mostró su “gran preocupación” por el aumento de la tensión en el Estrecho de Florida y abogó por un “diálogo sincero y eficaz para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del pueblo cubano”.
La Habana y Washington han negociado en múltiples ocasiones desde el triunfo de la revolución cubana en 1959, alcanzando acuerdos principalmente en seguridad regional y migración.
Sin embargo, también han incluido en ocasiones lo político y económico, como las conversaciones que, con la mediación del Vaticano y Canadá, llevaron en 2014 al “deshielo” bilateral bajo los mandatos del estadounidense Barack Obama y el cubano Raúl Castro. EFE









