Londres.– La catedral de San Pablo de Londres fue este lunes el escenario de un solemne servicio religioso para recordar a las 52 víctimas de los atentados perpetrados hace veinte años contra la red de transporte de esta capital, conocido en el Reino Unido como el 7/7.
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El deán de la catedral, Andrew Tremlett, presidió este servicio después de que, dentro y fuera del templo, se hiciera un minuto de silencio en señal de respeto hacia las personas que perdieron la vida cuando cuatro terroristas suicidas hicieron detonar las bombas que llevaban en sus mochilas en tres trenes del metro y un autobús.
En el altar se colocaron cuatro velas gigantes con los nombres de los cuatro lugares donde estallaron los artefactos explosivos: Edgware Road, King’s Cross, Aldgate y la plaza de Tavistock.
Al iniciar el servicio conmemorativo, el deán de la catedral dijo que todos los presentes querían “honrar la memoria de los que murieron, apoyar a los supervivientes y dar gracias a quienes respondieron con valentía y compasión”.
El alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan, se situó al frente de la catedral para leer un breve pasaje de la Biblia.
“Así que no les tengan miedo, porque nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse”, leyó Khan.
Familiares de las víctimas contaron algunos detalles sobre la historia de cada uno de los lugares de Londres donde estallaron las bombas. Entre los que relataron estos detalles destacó el conductor del autobús número 30 atacado, George Psaradakis.
Durante el servicio, pétalos de flores en representación de las víctimas fueron arrojados desde los balcones de la catedral mientras una familiar leyó, con interrupciones debido a la emoción, los nombres de los fallecidos en el tren que pasaba por el túnel entre las estaciones del metro de King’s Cross y Russell Square.
La obispa de Londres, Sarah Mullally, resaltó las “sentidas palabras” de los que hablaron en la ceremonia.
“Palabras que nos han recordado el milagro de ser humanos y estar juntos. Palabras que, en cierta medida, han expresado la inconmensurable pérdida, pena y dolor que experimentan tantas personas aquí. Lo bueno que hay en los londinenses no se borra con el odio ni la amenaza. La esperanza se presenta como una herramienta de supervivencia para la tenacidad del espíritu que todos llevamos dentro”, afirmó.
A la ceremonia asistieron, además de los duques de Edimburgo, Eduardo y Sofía, en representación del rey Carlos III, el primer ministro y el alcalde de Londres, la titular de Interior, Yvette Cooper, y la exprimera ministra conservadora Theresa May, así como miembros de los servicios de emergencia que atendieron ese día.
También estuvo Tony Blair, quien fuera primer ministro laborista cuando se produjeron los atentados de los cuatro terroristas islamistas.
Al término del servicio, toda la congregación se puso de pie para cantar el himno nacional -Dios salve al Rey-, y mientras los asistentes abandonaban el templo, se escuchó el repicar de las campanas.
Además de los 52 muertos, de distintas nacionalidades, más de 700 personas resultaron heridas el 7 de julio de 2005.
Antes Starmer y Khan depositaron sendas coronas de flores ante el monumento en el céntrico parque de Hyde Park que recuerda a las víctimas de los atentados de Londres. EFE